Escultura, Arte y Música

Escultura, Arte y Música



martes, 14 de julio de 2026

From the cradle // Blues Béjar Festival

¡Qué barbaridad!

Ha vuelto a pasar…

Una vez más, el Blues Béjar Festival ha conseguido lo que lleva haciendo desde hace más de un cuarto de siglo (y se dice pronto): blues, blues, blues y más blues.

Esta sección, aunque desde un principio está dedicada a la música que surge de Ávila, se acerca hoy a nuestra vecina Béjar y a su maravilloso festival. Si bien este evento no se desarrolla en nuestra ciudad amurallada, quienes nos desplazamos hasta la zona del Castañar de Béjar para disfrutarlo nos sentimos como en casa. Y es por eso, y porque hablamos del blues —origen de gran parte de la música moderna—, por lo que merece la pena dedicarle estas líneas.

Tras varios años asistiendo al Blues Béjar Festival, he podido comprobar de primera mano que lo que allí sucede es pura magia. Durante dos noches, el blues se apodera de cientos de almas que, como en una encrucijada, parecen invocar el espíritu de Robert Johnson. Durante dos noches nos sentimos en lo más profundo del delta del Mississippi, en el rancho más alejado de Texas o en el club más blusero de Chicago, gracias a las bandas que nos regalan su música durante horas. Bandas estadounidenses y europeas que recorren miles de kilómetros, junto a formaciones españolas que llevan el blues en su ADN.

Es tal la cantidad de grupos que han pasado por Béjar que sería difícil nombrarlos a todos. Quizá sea más fácil pensar en una banda de blues cualquiera: es muy posible que haya actuado en el festival. Y si aún no lo ha hecho, tranquilos; si continúa girando, tarde o temprano acabará pasando por allí.

Como decía antes, asistir al festival es como estar en casa. Aunque no conozcas a las personas que tienes al lado, hay algo que te une a ellas. Y no es solo el gusto por los conciertos: es el amor por la buena música y, por supuesto, la pasión por el blues. Estar en el festival es desconectar de los problemas durante unas horas y recordar lo importante que es disfrutar de la vida.

Pero…

No quiero ni imaginar el trabajo titánico que supone levantar cada año algo tan grande como el Blues Béjar Festival. Porque no se trata únicamente de dos noches de conciertos. El Blues Béjar es mucho más: son actuaciones en las calles de Béjar y Candelario, cursos, conferencias, exposiciones y un sinfín de actividades que convierten a la comarca en un auténtico punto de encuentro para los amantes del blues.

Y todo eso no sucede por casualidad. Detrás hay meses de planificación, innumerables horas de esfuerzo y una dedicación admirable. Desde el Café-Blues Bar La Alquitara, auténtico corazón del festival y referente cultural de Béjar, se impulsa un proyecto que ha logrado algo extraordinario: convertir una cita musical en una seña de identidad para toda una ciudad y en un lugar de peregrinación para aficionados llegados de todos los rincones.

Detrás de cada detalle, de cada escenario, de cada acorde y de cada sonrisa del público, hay personas que trabajan con una pasión y una generosidad difíciles de encontrar. Un esfuerzo silencioso que rara vez ocupa titulares, pero sin el cual nada de esto sería posible.

Por eso, desde aquí, solo puedo quitarme el sombrero y dar las gracias, de corazón, a quienes hacen posible el Blues Béjar Festival. Porque organizar un evento así durante más de veinticinco años no es solo un mérito: es un acto de amor hacia la música, hacia el blues y hacia Béjar. Y eso merece todo reconocimiento y admiración.

                              


¡¡¡Gracias!!!

viernes, 5 de junio de 2026

Cuando el sol escribe



Les invito a recorrer un camino donde el tiempo parece detenerse. En un presente dominado por la inmediatez digital y la generación invisible de la inteligencia artificial, esta muestra nos devuelve a la raíz: el proceso, la mano y la materia.

A dos siglos del nacimiento de la fotografía, esta exposición rinde homenaje a la cianotipia, pero lo hace desafiando su propia naturaleza. Aunque el icónico Azul de Prusia late en el origen de estas obras, aquí el espectador se verá envuelto en una atmósfera distinta: tonos sepia, tierras profundas y negros rotundos que evocan la sobriedad y el misterio del siglo XIX.

Cada pieza expuesta es el resultado de un ciclo completo de creación absoluta. No es solo una imagen; es un objeto nacido de la voluntad del autor, quien ha intervenido en cada etapa del camino:

La mirada: Capturas de paisajes naturales, rincones urbanos y detalles arquitectónicos.

La técnica: Desde la toma, el revelado digital hasta la delicada sensibilización química del papel.

El marco: Construido artesanalmente para proteger y dar contexto a la obra.

 Esta colección es una pausa necesaria. Es una invitación a observar el detalle de una cornisa, la calma de un camino o la geometría de una calle, sabiendo que detrás de cada sombra hay oficio, química y alma.

Frente a la imagen que desaparece con un click, reivindicar la imagen que permanece, la que se mancha las manos y la que respeta el legado de los pioneros.



jueves, 28 de mayo de 2026

Memoria de Luz

 


Regreso al Palacio de los Verdugo para presentar una nueva parada que, en cierta medida, cierra un ciclo expositivo: un camino que comenzó con el dibujo, continuó con la escultura y que hoy tiene a la fotografía como protagonista.

Hace exactamente un año, en este mismo espacio, mi propuesta invitaba a caminar entre trazos de lápiz por paisajes naturales de diversas estaciones. Meses después, a pocas calles de aquí, propuse al espectador sumergirse en el entorno urbano a través de la escultura. Ahora, las fotografías que ocupan estas paredes unifican y entrelazan ambas experiencias.

De los paseos, los viajes, las huidas o los trayectos cotidianos surgen instantes —aquellos «momentos decisivos» de Cartier-Bresson— que capturan nuestra mirada y quedan latentes, a la espera de ser revelados.

Coincidiendo con el bicentenario de la primera fotografía permanente de Niépce, esta disciplina ha vivido una metamorfosis radical. Tras un primer siglo de experimentación técnica fundamental, la evolución no ha dejado de acelerarse. Sin embargo, aunque la tecnología actual facilita el proceso, este proyecto vuelve la vista hacia los orígenes, rescatando procedimientos históricos como la cianotipia, creada por Sir John Herschel en 1842 y popularizada por Anna Atkins, considerada la primera fotógrafa de la historia.  

Esta muestra bebe de dos fuentes: el espíritu de las Misiones Heliográficas del siglo XIX, que entendía la imagen como un archivo imprescindible de la memoria, y el Pictorialismo, que la reivindicó como arte elevado a través de la intervención manual, los virados y las texturas. Aquí confluyen ambos mundos: el rigor del documento y la atmósfera lírica del autor.

El proceso técnico hibrida tiempos y herramientas: las imágenes, capturadas con cámaras analógicas y digitales, han sido procesadas digitalmente para obtener el negativo con el que se realiza el positivado artesanal en cianotipia. Como cierre y ventana al futuro, la exposición se completa con una obra generada mediante inteligencia artificial.



Adaja-Ávila


Almeria


Archivo-Ávila


Ávila-IA


Ávila


Barca


Braga


Braga


Brujas


Camino


Candelario


Catedral-Ávila


Donosti


Gerona


Hondarribia


Iglesia de Santa Teresa-Ávila


Madrid


Costa


Nave


Pabellón


Palacio de los Verdugo-Ávila


Palacio de Polentinos-Ávila


Playa de las catedrales


Por el sur
 

Catedral de Santiago


Mar de plásticos-Valle Amblés


Vías




lunes, 10 de noviembre de 2025

From the cradle // Santiago López


Esta entrada titulada «From the cradle» está dedicada a cualquier tendencia artística que se crea o se genera en Ávila. En este caso y aunque con cierto pudor, me tomo la libertad de presentaros mi última exposición que, tal como indica el título del post, comienza casi desde la cuna.

Así pues, te animo a visitar la exposición que se podrá ver durante un mes en el Palacio Los Serrano de Fundación Ávila. En esta ocasión y tras la exhibición de dibujos de hace unos meses, regreso a las tres dimensiones, con una serie de esculturas que espero sean de tu agrado.

De las primeras figurillas con plastilina en las que representaba cuadros de los grandes pintores, escenas de la vida cotidiana y de las películas de las tardes de sábado… En el buró castellano de mi habitación compartían espacio unas rechonchas monjitas velando el cuerpo de su priora (que bien podría ser nuestra más universal escritora), un sheriff, aquel viejo vaquero con sus grandes bigotes, chaleco amarillo y su caballo, una escena en la que Hitler, subido a un pedestal, observaba sus atrocidades o el mismísimo Beethoven con su piano de cola, además de otras pequeñas piezas y personajes que hacían volar mi imaginación. Algo se estaba fraguando…

No tengo la más mínima duda de que fue en ese momento cuando todo empezó, cuando aquel chico reservado miraba con emoción a su madre y a su hermano pintar en el hogar, cuando asistía frecuentemente a las exposiciones “del Grande y del Pasaje” mientras sus amigos veían los partidos de fútbol los domingos por la tarde, anhelando convertirse algún día en escultor y tener la oportunidad de exhibir su obra.

Del recuerdo al olor a trementina, de las ganas, de la ilusión, del barro o la escayola, de la forma orgánica y de la ingenuidad más pura, del volumen con trazos suaves y redondeados, con oquedades y formas casuales realizadas con la inocencia del principiante o del dejarse llevar por el eclecticismo, por la herramienta en unas manos inexpertas y frágiles o, de las habituales visitas a la chatarrería cercana a la «Escuela de Artes y Oficios» y de las esculturas de lectura fácil y amables para el observador. ¿Dónde quedaron aquellas obras virginales, origen de esta exposición? Si bien muchas de ellas han desaparecido físicamente, permanecerán siempre en la memoria.

Han pasado «algunos años» y algún que otro camino recorrido. De mi primera exposición de escultura allá por 1988, en la que compartían espacio un trozo de muro, el cráneo de un rinoceronte con su esqueleto de tetracero pintado de rojo, varios peines estelares hechos en madera y hierro, mis primeras piezas en metal soldado, así como media docena de esculturas hechas en diversos materiales en los que empezaba a trabajar o el Indio Jou, que vigilaba el lugar, ya no queda apenas nada.

Hoy las obras son diferentes; las formas orgánicas y las líneas casuales carentes de ángulos, se han transformado en una sucesión de líneas y planos estudiados que construyen un mundo imaginario nuevo. El vacío dejado adquiere tanta importancia como el propio material, y las esculturas convertidas en proyectos arquitectónicos soñados son lugares donde el espectador y el escultor se sienten pequeños al imaginarse caminando entre las sombras proyectadas y el interior de las obras. La escultura es la excusa, es la fuente donde fijar la mirada, pero no es tanto buscar una explicación, un significado o un parecido a la forma, sino hacernos abrir nuestra mente y dejarnos llevar, tan solo dejarnos llevar…


 

sábado, 19 de julio de 2025

From the Cradle // Emilio Sánchez

 


Hace unos cuarenta años que, (en aquella escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos), conocí a Emilio Sánchez. Por aquel entonces yo daba mis primeros pasos en este mundo de la escultura.

No recuerdo exactamente la fecha, pero lo que sí que guardo en la memoria es una exposición suya en la que la madera era la protagonista. Figuras realizadas con pedazos de madera, listones o retales que habían salido de un taller de carpintería y que otros habrían eliminado o guardado para echar a la estufa. Obras encoladas, ensambladas o clavadas, que envolvían el espacio imaginado por el autor. Estas esculturas ya tenían ese toque de Emilio, ese elemento que le diferenciaba de otros escultores y que le hacían único…

Ha pasado mucho tiempo y el trabajo de Emilio ha ido madurando, pero continúa con ese aspecto que le caracteriza, sigue siendo su obra.

Como podemos contemplar en la exposición de «Los Serrano» el autor nos muestra su trabajo en el que, desde hace ya tiempo, incorpora un dialogo entre mariales. Combina la madera con el metal, la piedra, el cristal u otros elementos, pero siempre guardando su sello.

En ocasiones, nos puede parecer chocante ese dialogo entre materiales y, es precisamente ese choque, el que hace aún más atractiva la obra, otras veces al observar con detenimiento ciertas piezas, descubrimos una intensa conversación entre la piedra, la madera o el metal, que nos lleva directamente a la escultura. No voy a negar que, en numerosas ocasiones, la casualidad nos brinda maravillosas sorpresas, pero no siempre es así. A Emilio siempre le ha gustado la materia virgen, y como buen amante de la observación y la naturaleza, los elementos puros. En este sentido es fácil adivinar que siempre trata de transmitirlo en sus obras, conservando su forma original, él tan solo descubre del interior de la misma, ese rostro que muestra ante nosotros. En ocasiones aplica a la pieza color, con el objetivo de guiarnos en la visión de la escultura, a veces esa policromía nos revela un estado de ánimo, unas emociones que cada espectador siente de manera diferente.

El juego con la forma y el color y la necesidad de seguir expresando lo que tiene dentro, le lleva a Emilio Sánchez a introducirse en la pintura, pero no abandonando nunca el arte de las tres dimensiones.

En definitiva, la materia y su mundo, Emilio Sánchez en estado puro…

jueves, 7 de noviembre de 2024

From the Cradle // Paco Sanchidrián

 


Ayer tuve la oportunidad de visitar la última exposición de Paco Sanchidrián.

Bajo el título de «Caleidoscópico», la muestra se inauguró el pasado dos de noviembre en la sala del Episcopio, junto a la catedral de Ávila.

Desconozco si el nombre de la exposición vino antes que la elección del lugar o si, por el contrario, fue el recinto el que inspiró el título.

La sala, de planta rectangular y completamente abovedada, nos recuerda a los fragmentos más o menos ordenados que nos brindan los espejos de un caleidoscopio, el color ya lo pone Paco.

Así es, rematando o arrancando la bóveda de la sala (según lo vea cada uno), el pintor nos regala una explosión de color dividida en cuatro zonas con una cierta diferencia, pero con un nexo común…

En la obra que Paco Sanchidrián nos propone, además del color, se aprecia el oficio de una dilatada experiencia, ya que, según fuentes sacadas de algunos medios de comunicación, «son más de cuarenta décadas las que el pintor lleva dedicadas a la pintura». Es probable y, a ver si tengo un rato para conversar con él, que coincidiera con Velázquez en alguno de sus viajes por la Corte...

Le conociera o no, en la obra de Paco se ve sobre todo absoluta sinceridad, se aprecia en cada centímetro del lienzo que se lo pasa bien, que disfruta con lo hace, que nadie le pone objetivos o metas, su obra brota de sus manos como un manantial, es algo natural, no hay nada forzado y eso, da gusto verlo en una exposición.

En una sala convertida en caleidoscopio, no podía faltar la imaginación en las imágenes que apreciamos. Cada obra tiene algo más, otro cuadro en cada mirada, una vista cenital de un lugar concreto o soñado, un fragmento de un plano, de una ciudad o un edificio, un detalle imprescindible, un recuerdo de la infancia… En definitiva, magia…

 

Hasta el día 15 de noviembre permanecerá abierta la exposición.



Caleidoscópico
Paco Sanchidrián.


sábado, 12 de octubre de 2024

El recuerdo seguirá vivo... (F.J.Mañoso)

 

Guardo en la memoria una ventana abierta de un piso de la calle San Segundo. Recuerdo una puerta entornada que invitaba a entrar a los que por allí se acercaban para así llenar de contenido la publicación que allí se fraguaba. Aquel verano del 88, observaba esa ventana desde el interior del piso. Guía de Ávila se hizo eco y publicó un artículo referente a mi primera exposición individual.

Casi dos décadas después, uno no podía imaginar que pasaría horas y horas con F.J. Mañoso, El Chino para los amigos, pieza fundamental en aquella revista. Su taller del sur de Ávila, se convirtió en punto de encuentro, un lugar donde nacieron un montón de ideas, la zona cero.

Allí, a dos artesanos considerablemente diferentes, pero con inquietudes similares, se les ocurrió la “temeridad” de abrir una tienda de artesanía y una galería de arte en Ávila. Ambos teníamos unas ganas enormes de poder mostrar al público, un enorme abanico de productos artesanos que se hacían por todo el país, además de combinarlo con exposiciones temporales de artes plásticas (pintura, escultura, fotografía, grabado…).

Artes Galería creció, nos trasladamos al centro, aumentando el número de talleres artesanos y construyendo un buen espacio expositivo.

Durante el tiempo que permaneció abierta Artes Galería, tuvimos la oportunidad de conocer a gran número de artistas y artesanos, de compartir con el público lo que allí pasaba y de crear una asociación cultural ACADA (asociación cultural artes de Ávila). De todo esto, ya no queda casi nada. La galería cerró sus puertas y la asociación cultural se disolvió, pero lo más importante y lo que siempre nos quedará es el recuerdo de El Chino, pues, quien tuvo la oportunidad de conocerle bien, pudo comprobar cómo era, ya que ante todo, era buena gente.

Como decía con anterioridad, yo pasé cientos de horas con él, la mayor parte de ellas luchando por el arte y la artesanía, incluso “esas horas de cervezas”, a veces eran más fructíferas que el interior de la galería.

Una de los aspectos más positivos de dedicarse a este difícil mundo del arte y artesanía, es lo que dejas, lo que has creado. Tus cuadros, todo tu trabajo como artesano, tus publicaciones, tus dibujos, tus papeles de aguas y por supuesto, tus obras indultadas, aquellas, que en más de una ocasión volvías a sacar de la carpeta para comprobar si el indulto seguía en pie, o por el contario merecía “otra pena”, aquellas obras casuales que nacieron con la intención de adornar un libro y se convirtieron en piezas únicas e irrepetibles. Muchas veces, me pedias opinión sobre aquellos restos de papel que usabas para limpiar la cubeta de tinta, era en aquellos retazos donde la magia invadía el taller, porque es, a las cosas pequeñas a las que nos debemos aferrar y prestar atención.

En estos momentos tan tristes, lo único que se me pasa por la cabeza son recuerdos y un profundo agradecimiento por haber tenido la oportunidad de compartir tantas cosas contigo, además de una cierta rabia porque no vieras cumplidos algunos de tus objetivos.

Un abrazo enorme Carmen, Sara y Willy.

Gracias compañero, socio, amigo…



Uno de sus indultos...


sábado, 11 de mayo de 2024

From the cradle «Cantania»

 

De nuevo en esta sección, hoy es turno para los más pequeños.

«From the cradle» nació con el espíritu de mostrar en este Blog todo lo relacionado con el arte que surge, se realiza o tiene relación directa con Ávila.

En esta ocasión y con más motivo que nunca, pues son los niños los protagonistas, nos encontramos con un espectáculo único.

Desde principio del curso escolar, casi una veintena de colegios y alrededor de mil niños de Ávila y provincia, se embarcaron en el proyecto «Cantania».

Han sido varios meses en los que apoyados por sus «profes» han ensayado el musical «El Naufragio» y, ha sido esta semana el momento de mostrar su trabajo.

Un trabajo, que no ha sido fácil, pues tenían que compaginar el temario y la normalidad de la marcha del curso escolar. Todo ello gracias al esfuerzo del profesorado, que durante este tiempo ha aumentado considerablemente su horario de trabajo (aspecto del que soy testigo directo).

Tres días en los que la sala sinfónica del auditorio Lienzo Norte ha estado a rebosar, tres días en los que colegios diferentes se han unido para regalarnos la magia de la música, tres días en los que el público ha disfrutado del trabajo de sus hijos y sus «profes», tres días fantásticos en los que los enormes profesionales del Conservatorio de música de Ávila, nos han deleitado con su trabajo, tres días que, gracias a Juventudes Musicales de Ávila, su iniciativa y esfuerzo, «El Naufragio» se ha hecho realidad.

No es fácil llenar tres días un auditorio en nuestra ciudad, pero Cantania, lo ha hecho posible.

Ahora es momento de reflexionar sobre lo vivido estos días.

Lo primero y lo más importante han sido los niños y, es en este aspecto en el que nos deberíamos centrar. Observando sus rostros llenos de felicidad en el escenario y después del evento, nos damos cuenta de la importancia de la música en las aulas. No, no es una «maría», que junto con la expresión plástica forman parte de esas ­asignaturas carentes de importancia. Son precisamente estas materias, (que junto a otras Humanidades), las que forman a nuestros hijos.

Estos días lo hemos visto, niños de diferentes colegios y lugares han interactuado entre ellos, han disfrutado de su trabajo y lo han visto recompensado en aplausos interminables del público.

Por mi parte, he podido comprobar de primera mano, que esta tarea no es fácil, nadie te regala nada, la recompensa se basa en el esfuerzo y, si las cosas salen bien es porque siempre hay alguien detrás. Aquí no hay inteligencia artificial, ni aplicaciones o programas que resuelven los problemas. Aquí hay mucho trabajo y paciencia, mucha paciencia, pues hay veces que las cosas no salen como uno quiere, pero es ese tesón y pasión por el trabajo en el aula, el que te ofrece esas recompensas. Unas veces con ese merecido aplauso, un reconocimiento, enhorabuena por parte de las familias o simplemente con ese abrazo o saludo por parte de un alumno fuera de las aulas.

Os dejo con una pequeña muestra de lo sucedido durante estos días. Podéis ver en la red más videos e información sobre este gran proyecto.





 

 

martes, 19 de septiembre de 2023

Fusión

 


A veces el dibujo la escultura y la fotografía, se agrupan para mostrarnos paisajes únicos. Paisajes en los que la escultura nos regala nuevos elementos arquitectónicos que contrastan con una ciudad medieval, cuyo reflejo está presente

Esta escultura es una de mis últimas obras que forman parte de la serie «Arquitecturas», donde cambia el concepto de monumentalidad, donde desaparece el mal llamado objeto y donde el observador pasa a ser residente.  

miércoles, 4 de enero de 2023

From the cradle. Javier Paradinas

 

Ayer cerró los ojos definitivamente y esa fue su última invitación a abrir los nuestros, pues su obra permanecerá siempre. Solo nos deja en parte, cumplió otra etapa, quizá la más dura al dejar a sus hijas y a todos los que le queríamos.

Nuestro segundo apellido era el mismo, nuestras madres eran hermanas y ambos éramos los hermanos pequeños de sendas familias, por si fuera poco, los dos nos dedicamos a este apasionante mundo del arte.

Qué difícil resulta expresar ciertos momentos de dolor y tristeza, pero hemos de seguir luchando por todo lo que compartimos.

Esta sección estaba concebida para mostrar la música que se hace o suena en Ávila, pero yo soy quien decide qué, cómo y cuándo. Además, si hablamos de la pintura de Javier Paradinas no solo podemos hablar de su dominio del color y del dibujo, ni de la delicada línea que muestra en sus paisajes, línea que innumerables veces no apreciamos y que nos lleva a una abstracción con un tremendo gusto. Paradinas fue ante todo paisajista, fue un pintor de caballete, de campo y es allí donde comenzaba a fraguarse el sonido de sus cuadros, porque la obra de Javier tiene música. Música en los suaves trazos de color, en los contrastes, en la forma o en la composición.

Puedo afirmar que es uno de los mejores pintores de Ávila, aunque no sea de los más conocidos. Dentro de los círculos artísticos es uno de los más envidiados.

En ocasiones, Javier me enseñaba algunas fotografías de paisajes que su pequeña cámara digital guardaba en su interior. Al ver esas imágenes, yo me las imaginaba pasadas por el tamiz de sus pinceles. Esas fotos eran cuadros de Paradinas antes de materializarse en su soporte definitivo, pero; él era muy exigente con su trabajo y no sacaba a la luz ni daba por concluidas obras que otros podríamos considerar soberbias. Si bien, disfrutaba enseñándome sus fotografías de paisajes, le daba cierto pudor mostrar cuadros terminados.

Javier nunca dejó de pintar, ni en esos momentos en los que no podía agarrar los pinceles. Como en la cámara de un fotógrafo, en el negativo o en el papel fotográfico, la imagen estaba latente, tan solo quedaba revelarla.

Me cuesta seguir escribiendo sin humedecer el teclado con mis lágrimas.

Quiero darte las gracias por tu sentido del humor, por todo lo que me has enseñado, sobre todo, por esas pequeñas cosas que a veces no entendemos o valoramos en el momento y que con el tiempo aprecias.

Quiero agradecer tus palabras de aliento cuando yo no estaba en mis mejores momentos.

Quiero creer, e imaginarte junto a Miguel Ángel o José Luis conversar sobre lo divino y lo humano.

Solo quiero recordarte con tu sonrisa.

Gracias Javier.   





 

domingo, 27 de marzo de 2022

Pátinas I

 

La Real Academia Española de la lengua define pátina como «una especie de barniz duro, de color aceitunado y reluciente, que por acción de la humedad se forma en los objetos antiguos de bronce», también lo describe como «el tono sentado y suave que da el tiempo a las pinturas al óleo y otros objetos antiguos, el tono semejante a la pátina, obtenido artificialmente o el carácter indefinible que con el tiempo adquieren ciertas cosas».

Cualquier material es susceptible para aplicarle una pátina de forma voluntaria, pero por lo general son los materiales «menos nobles» los que se cubren con un acabado diferente al suyo propio. No obstante, en el caso del bronce y otros metales, es habitual usar diferentes ácidos para obtener diferentes tonalidades. Bajo una fina capa de pigmentos, pan de oro, colas, ceras o barnices, se oculta la escayola, yeso, cartón, resina, cemento o madera con la que el escultor ha creado su obra, pero, ¿por qué hacerlo?
Todos los que nos dedicamos a la escultura hemos aplicado de una u otra forma este término a nuestras creaciones y son numerosas las razones para hacerlo como por ejemplo el uso de materiales relativamente económicos para hacer un boceto o una obra final con un acabado realmente sorprendente. Esta terminación no tiene porqué parecerse o imitar un material en concreto, simplemente se trata de rematar la escultura. Sin embargo, hay ocasiones en las que dar apariencia de bronce, acero o piedra a una pieza de yeso, es imprescindible para presentar la obra.

Un material humilde como la escayola puede convertirse en el mármol más puro gracias a unos simples polvos de talco y en bronce o acero si se aplica otra técnica. Insisto, no se trata de ocultar un material, si no de potenciar el acabado.

Podríamos diferenciar varios tipos de pátinas.
La que imita materiales envejecidos como el bronce, hierro, madera…
La que simula elementos pétreos como el granito, mármol, o metálicos como el latón o el oro…
Las pátinas aplicadas a metales férreos, a bronces y latones.
La pátina libre, que no busca aparentar otro material o, por el contrario, la que busca un efecto realista de la obra (esta última está más cerca de la policromía).

Existen innumerables técnicas de envejecimiento que pueden ser aplicadas sobre cualquier material. Elegir una de ellas dependerá de la decisión del autor. 
Dentro de estos grupos, habría que diferenciar entre la imitación o el aceleramiento de un acabado. No es lo mismo dar una terminación óxido mediante anilinas, pinturas industriales, aceites o pigmentos, que un acelerado de oxidación por medio de ácidos, con los que podemos conseguir numerosos efectos, o natural, gracias a la lluvia, el sol o el aire. Todo es cuestión de tiempo y es precisamente el tiempo lo que más se acerca al término pátina.

Si hay algo que me atrae de una manera brutal, es la imagen de las esculturas que inundan algunos cementerios o jardines y no es precisamente por la forma ni el estilo de las mismas, es simplemente por el aspecto decadente, los blancos más puros convertidos en grises y negros, piezas de granito cubiertas de un manto de verdín y musgo. ¡Pátina en su más absoluta definición! ¡He aquí la grandiosidad de la pátina!
Puede parecer una exageración, pero no lo es.

Amo la escultura, pero no significa que me atraiga todo tipo de estilos o tendencias. Si bien soy un enamorado de la escultura griega o del Renacimiento, no significa que el Neoclásico lo tenga entre mis preferencias, pero es ese Neoclásico decadente y las esculturas de este tipo que adornan estos entornos las que me apasionan, las que no se encuentran en los museos ni en los palacios, las que en muchas ocasiones están carentes de firma, las que se localizan en jardines abandonados o acompañando a nuestros antepasados.
Ahora bien, considero que todo es fruto de la formación recibida.
Tenemos interiorizadas imágenes con un aspecto monocromo. Si en realidad mucha de la escultura clásica en mármol fue policromada, lo que hoy conocemos como «puro material» y ausencia de color, ¿sería la pátina? ¿Cómo cambiaria nuestro concepto de escultura y la arquitectura con la aparición del color? Incluso el significado de pátina sería otro. Conocemos numerosas esculturas en bronce que se «entregaron» pulidas, con estampa dorada, brillante y aparente sutileza. Hoy tienen otro aspecto, la forma no ha cambiado, tan solo ha pasado el tiempo por ellas, presentando tonos verdosos o pardos que imprimen otro carácter. Probablemente nuestra idea, concepto o educación con respecto al arte sería diferente. Es el material el que nos cuenta una historia, pero es la imagen que retenemos en nuestra mente la que nos proporciona otra bien distinta. ¿Esculturas de estilo Neoclásico con sus blancos puros serían como hoy las conocemos? Me cuesta imaginar el deterioro pétreo que me tiene enamorado, en una obra repleta de color, aunque probablemente y haciendo un esfuerzo mental, el resultado sería interesante. Otro bien distinto, pero interesante.

Volviendo al término pátina y a su significado, no deberíamos centrarnos tan solo en el proceso de aparente deterioro de la escultura. Una obra recién salida del taller, puede tener tantas lecturas como acabados tenga y, es este acabado el sello de la obra. Uno de los aspectos de la pátina, es que cuando hablamos de ella, hablamos de diferentes tonalidades e incluso textura en una misma pieza, por lo tanto, pinturas, lacas o pulidos no entran en este contexto, pero… ¿Una escultura de madera lacada en blanco es igual a otra a la que aplicamos una terminación a base de pintura y carbonato cálcico? ¿Podríamos denominar a esta última como pátina? Aparentemente la terminación puede ser muy parecida, pero la segunda tiene ese carácter al tacto que denota su paso por la mano del ejecutor del acabado, frente a la primera que, a pesar de estar realizada por el mismo, tiene un «toque» un tanto industrial. Algo parecido pasa con el decapé (decapado), pues a base de lija eliminamos parte de laca o pintura de una superficie, generando un aspecto envejecido, convirtiéndolo así en pátina.
Como decía anteriormente, el escultor es el que decide cómo acabar su obra, y los motivos pueden ser muy variados.
Dejando de lado el puro valor estético, existen razones de peso que la mayoría de las personas desconoce o no se han planteado. No se trata de desvelar ningún misterio, pues no lo hay, simplemente es sentido común. A veces, un material tan sencillo como el Dm, puede convertirse en la más elegante de las esculturas, pero francamente, su acabado sin tratar es bastante mediocre. Lo que sí que tiene es, que es formidable para aplicarle diferentes pátinas y efectos. Otras veces, la propia madera nos «regala» un nudo o un defecto de veta que no nos queda más remedio que arreglar, bien con masilla o con otra pieza de madera, lo que puede hacer que nos distraiga la visión general de la obra.

Esculturas en cemento, resina o piedra artificial requieren de una pátina, pues es el propio material el que en ocasiones lo pide a gritos. Ocultar el material con el que está realizada una determinada obra, no significa que el escultor trate de engañar a nadie, pues en la ficha técnica o memoria descriptiva de la misma, el autor lo deja bien claro. Realizar una pátina determinada, no significa necesariamente «un quiero y no puedo», es decir, acabado de bronce, que sea bronce, acabado de piedra, que sea piedra… Precio, peso, rapidez o cuestiones técnicas, son solo alguna de las razones que tenemos que tener presentes, pero siendo realistas, a veces una pátina mal planteada o ejecutada, puede distraer y romper el volumen de la obra.
En siguientes «post», me centraré en algunas pátinas en concreto, la diferencia con las veladuras y continuaré analizando conceptos diversos sobre el tema.
De momento, os presento una serie de esculturas con diferentes terminaciones.












miércoles, 16 de febrero de 2022

"La habitación del tesoro encerrado"

Cuando visitamos una exposición en una galería de arte, un centro cultural o un museo, las obras están presentes para ser observadas por el público. Bien sobre el suelo o en una peana, las esculturas permanecen inmóviles ante la mirada del espectador. Este mira su contorno, el material y el color, que es lo que la obra exhibe, en definitiva el trabajo del escultor, pues quizás sea el aspecto más íntimo de la pieza. No obstante la escultura puede dar más de sí y mostrar lo que ella ve. Ahora, es una cámara oscura dotada de una pantalla traslúcida y un espejo interno. Ahora, es ella la que observa, brindándonos la oportunidad de acercarnos físicamente a su figura. Ahora, se ha fusionado con la fotografía para ver en su interior y mostrarnos el medio en el que habita de manera transitoria o permanente.

El concepto de escultura se mantiene, y aunque seguimos hablando de tres dimensiones "matéricas", aparece anta nuestros ojos una cuarta dimensión espacio-temporal. La escultura permanece inmóvil, pero su interior nos muestra otra realidad que varía en función de lo que tiene delante de ella y la luz del entorno.

La obra representa un ave como ser libre, que sobre "La habitación del tesoro encerrado" (así llamaba el filósofo Mo-ti a la cámara oscura) reflexiona sobre la situación del arte y la cultura, mostrándonos una realidad a veces nítida y en otras ocasiones velada.