Escultura, Arte y Música

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martes, 14 de julio de 2026

From the cradle // Blues Béjar Festival

¡Qué barbaridad!

Ha vuelto a pasar…

Una vez más, el Blues Béjar Festival ha conseguido lo que lleva haciendo desde hace más de un cuarto de siglo (y se dice pronto): blues, blues, blues y más blues.

Esta sección, aunque desde un principio está dedicada a la música que surge de Ávila, se acerca hoy a nuestra vecina Béjar y a su maravilloso festival. Si bien este evento no se desarrolla en nuestra ciudad amurallada, quienes nos desplazamos hasta la zona del Castañar de Béjar para disfrutarlo nos sentimos como en casa. Y es por eso, y porque hablamos del blues —origen de gran parte de la música moderna—, por lo que merece la pena dedicarle estas líneas.

Tras varios años asistiendo al Blues Béjar Festival, he podido comprobar de primera mano que lo que allí sucede es pura magia. Durante dos noches, el blues se apodera de cientos de almas que, como en una encrucijada, parecen invocar el espíritu de Robert Johnson. Durante dos noches nos sentimos en lo más profundo del delta del Mississippi, en el rancho más alejado de Texas o en el club más blusero de Chicago, gracias a las bandas que nos regalan su música durante horas. Bandas estadounidenses y europeas que recorren miles de kilómetros, junto a formaciones españolas que llevan el blues en su ADN.

Es tal la cantidad de grupos que han pasado por Béjar que sería difícil nombrarlos a todos. Quizá sea más fácil pensar en una banda de blues cualquiera: es muy posible que haya actuado en el festival. Y si aún no lo ha hecho, tranquilos; si continúa girando, tarde o temprano acabará pasando por allí.

Como decía antes, asistir al festival es como estar en casa. Aunque no conozcas a las personas que tienes al lado, hay algo que te une a ellas. Y no es solo el gusto por los conciertos: es el amor por la buena música y, por supuesto, la pasión por el blues. Estar en el festival es desconectar de los problemas durante unas horas y recordar lo importante que es disfrutar de la vida.

Pero…

No quiero ni imaginar el trabajo titánico que supone levantar cada año algo tan grande como el Blues Béjar Festival. Porque no se trata únicamente de dos noches de conciertos. El Blues Béjar es mucho más: son actuaciones en las calles de Béjar y Candelario, cursos, conferencias, exposiciones y un sinfín de actividades que convierten a la comarca en un auténtico punto de encuentro para los amantes del blues.

Y todo eso no sucede por casualidad. Detrás hay meses de planificación, innumerables horas de esfuerzo y una dedicación admirable. Desde el Café-Blues Bar La Alquitara, auténtico corazón del festival y referente cultural de Béjar, se impulsa un proyecto que ha logrado algo extraordinario: convertir una cita musical en una seña de identidad para toda una ciudad y en un lugar de peregrinación para aficionados llegados de todos los rincones.

Detrás de cada detalle, de cada escenario, de cada acorde y de cada sonrisa del público, hay personas que trabajan con una pasión y una generosidad difíciles de encontrar. Un esfuerzo silencioso que rara vez ocupa titulares, pero sin el cual nada de esto sería posible.

Por eso, desde aquí, solo puedo quitarme el sombrero y dar las gracias, de corazón, a quienes hacen posible el Blues Béjar Festival. Porque organizar un evento así durante más de veinticinco años no es solo un mérito: es un acto de amor hacia la música, hacia el blues y hacia Béjar. Y eso merece todo reconocimiento y admiración.

                              


¡¡¡Gracias!!!