Escultura, Arte y Música

Escultura, Arte y Música



sábado, 29 de diciembre de 2012

Un estupendo 2013


Termina 2012 y ayer veintiocho de diciembre día de los inocentes, nuestro presidente hizo balance de un año catastrófico.
Un año en el que la crisis afectó a la gran mayoría de los ciudadanos.

Pero amigos, estamos de suerte, 2013 será un año distinto.

Muchas de las leyes y cambios que nuestro consejo de ministros ha realizado a lo largo del año, en 2013 serán un mero recuerdo.
En 2013 la Justicia, será verdaderamente justa con el ciudadano, la Sanidad será para todos, y nuestros mayores no se tendrán que preocupar, ni por las recetas médicas, ni por los copagos, ni por las largas listas de espera. Habrá una sanidad pública  para todos. La investigación en este país será puntera, no se cerrarán más hospitales, y nuestros profesionales de la medicina y otros campos no marcharan al extranjero.
El paro se reducirá notablemente, y el sueldo medio de un español se equiparará con los sueldos más altos de fuera de nuestras fronteras.
Tendremos menos políticos, que se bajarán el sueldo y se les igualará al de otros profesionales que realizan actividades similares. No se apoltronarán en sus escaños eternamente y serán verdaderos trabajadores.
Por supuesto, que se volverá a reducir el IVA de algunos servicios y los funcionarios volverán a tener sus pagas integras.
Aquellos, a los que se les dio tanto que no era suyo, lo devolverán.
Mis hijos no tendrán que estudiar nuevas asignaturas todos los años, y la Educación, por fin no cambiará con nuevos gobiernos.
Habrá una Educación pública, y no volveremos a ver camisetas verdes por las calles. Aquella escuela tendrá accesibilidad, y Alberto, Juan y Carmina podrán asistir a todas las clases.
Volverán a abrir sus puertas numerosos comercios, que se vieron obligados a cerrar.
Todas las galerías de Arte y museos que nos dejaron regresarán con más fuerza, y la Cultura será un pilar fundamental en nuestras vidas.
La televisión basura dejará espacio al Arte, y esta será independiente. Cerrarán por agotamiento algunos medios de comunicación. Y tendré la seguridad de que mis hijos no vean ni escuchen a determinadas personas.
Dejaremos de ver por las calles tanta miseria. Tendremos unas calles en las que dará gusto pasear, no habrá tanta polución, ni ruidos…
Por fin lloverá, y nuestros campos se llenarán de vida.
No volveré jamás a plantearme salir de mi entorno para buscarme la vida, porque estaré orgulloso de mi País.

No quiero extenderme más, y solo espero que este sueño, que es el mío y el de muchos otros, no me lo roben, que siga siendo gratis, porque a este paso, hasta para soñar tendremos que pagar tasas.

 
Feliz 2013
 
 

 

domingo, 23 de diciembre de 2012

MERRY CHRISTMAS BABY

 
 
 
 
Felices Fiestas y una mejor entrada de 2013

lunes, 10 de diciembre de 2012

Alice...


Nunca me gustó el cuento de Alicia en el País de las Maravillas.
Desconozco la razón, y si he de ser sincero, intenté leerlo en más de una ocasión pero no pude con el. Cuando vi la peli de Disney, tampoco me gustó. Otras versiones en el cine o en dibujos animados de Alicia, la verdad es que siempre me produjeron indiferencia.
Han pasado muchos años desde entonces, y hace poco tiempo, descubro que su autor Lewis Carroll fue unos de los pioneros de la fotografía. Bendita ignorancia la mía. Esto es otra demostración que a uno le queda mucho por aprender, y que la edad no importa para hacerlo.

Pues si amigos, no sabía de la afición de Carroll por la fotografía, y he descubierto a un personaje que no deja indiferente a nadie.
Matemático de profesión y diacono de la Iglesia Anglicana, ejercía de profesor en Oxford. Con veinticuatro años se compró una cámara fotográfica y comenzó a realizar fotografías. El tipo era muy metódico, todo lo apuntaba, lo que fotografiaba, lo que quería fotografiar, los tiempos de exposición y revelado, en definitiva, todo orden.
Un buen día, mientras fotografiaba la catedral de Oxford, se le acercaron con curiosidad unas niñas, entre las que se encontraba Alice Liddell.
Lewis Carroll era un hombre tímido y sentía verdadera pasión por las niñas de corta edad. En ellas veía la inocencia, la pureza y la naturalidad, las fotografiaba, siempre con permiso de los padres, ya que solían ser las hijas de amigos, compañeros o conocidos, de diferentes maneras, las disfrazaba, las vestía como méndigas, como princesas, en diferentes actitudes, dormidas, realizando juegos, enfadadas…
Si, Lewis Carroll sentía verdadera pasión por las niñas, a alguna de ellas las fotografió desde los cuatro años hasta los catorce, como a Alice Liddell, que fue la niña que le inspiró para escribir Alicia en el País de las Maravillas.
Niñas que en ocasiones las fotografiaba desnudas o semidesnudas, no sabemos con qué intención, el afirmaba “las niñas desnudas son tan perfectamente puras y encantadoras”.
En los momentos actuales, no creo que un padre, “con dos dedos de frente, pues sabemos que de todo hay” se prestara a que un fotógrafo, por muy bueno que sea, fotografiara a su hija se seis o siete años de la manera que lo hizo Carroll.
Han pasado más de cien años de aquellas fotos, el propio Lewis Carroll destruyó muchos negativos de aquellos y páginas de su diario, donde se supone que tenia registrada toda su actividad.
Con independencia de todo esto, las acusaciones, fundadas o infundadas de pederastia, este hombre tímido dejó fotografías con una calidad tremenda, un material que merece la pena ser conocido.
No es la primera vez que surge esta pregunta ¿la obra de un autor varía conociendo su historia? ¿Deja de ser bueno su trabajo?
Particularmente, cuando he conocido esta historia y teniendo hijos de corta edad me han dado escalofríos y cuando he visto las fotografías de Lewis Carrol me han parecido fascinantes.

Conocido esto, no quita que un día de estos coja entre mis manos aquel libro que nunca terminé. Quizá ahora encuentre cosas que no entendí o que no vi. No lo se.
 





 

viernes, 7 de diciembre de 2012

La botella medio llena...


He terminado una escultura de acero que llevaba tiempo parada en el taller.

Una escultura que no sé por que motivo no funcionaba, tanto el movimiento y el equilibrio que buscaba en la pieza no respondía a mi idea original. Probablemente no era el momento de dar por acabada esta escultura.

Unos meses han transcurrido desde que la comenzara, y por fin he encontrado la solución para dar salida a esta obra. No he tenido que usar “cesárea”, y aunque la gestación ha sido larga, el “parto” ha merecido la pena  

No es la primera vez que me pasa, ni será la última. Es parte del oficio.

En ocasiones comienzas algo que no puedes dar por terminado en el momento que deseas, si estás condicionado por las prisas o por tu estado de ánimo.

En mi taller voy alternando obra “arrinconada” y obra nueva. Es mi manera de trabajar.

Estas obras “paradas” son las que más estudio tienen y las que más vueltas dan. Son obras que sabes que debes reservar, pues tienes la certeza que un día te darán gran satisfacción.

Quizá te han dado problemas, quebraderos de cabeza y has desperdiciado material, y lo que es más importante, “tiempo”. Más de una vez te hacen sentir un cierto fracaso, te bajan la moral y vuelves a casa con la sensación de vacío. 

Estas esculturas que han estado escondidas tanto tiempo, muchas veces son las más agradecidas. Han convivido en silencio, mientras otras iban saliendo del taller, han esperado pacientemente en un rincón, viendo como yo tomaba decisiones con respecto a otras esculturas.

Cuando alargas la mano para coger un pedazo de metal que está junto a ellas, cuando las apartas un instante para colocar material o cuando por un momento las vuelves a situar en el banco de trabajo, simplemente para observarlas, estás saben que aun no están preparadas, y son conscientes que  más tarde o más temprano saldrán a la luz.

No hay mal que por bien no venga, y estos momentos difíciles vienen bien para ir acumulando obra y para que esta, como otras muchas, reciban lentamente una pátina natural que otras esculturas no tienen la suerte de recoger.

Cuando la lluvia, la nieve, el hielo, el aire y el sol hagan su trabajo, solo me quedará presentarla en público, bien mediante un concurso o una exposición.
 
Ya lo iré decidiendo.

jueves, 29 de noviembre de 2012

¿Qué estás dispuesto a pagar?


 
Nos acercamos a unas fechas en las que el común de los mortales suele regalar, o tener algún detalle con sus seres queridos. Son fechas en las que por lo general se hace un esfuerzo económico extra.
Según está la situación actual, muchas personas no podrán hacer este esfuerzo, puesto que los momentos son muy difíciles.
Con independencia de todo esto, la proximidad del final de año, me hace siempre reflexionar sobre el precio del arte.
No quiero entrar a valorar ciertos mercados, ni la obra millonaria de artistas consagrados, cosas que por otro lado, me superan.

Quiero referirme a la obra de multitud de autores, (entre los que me incluyo) que con gran esfuerzo luchan por sobrevivir. Autores que viven exclusivamente de su trabajo, y que en estos momentos no les queda más remedio que estar en un “stand by”.
Estos autores, o profesionales del sector de las artes plásticas cuando sacan al mercado su trabajo tienen normalmente la misma sensación de incertidumbre, al depender su subsistencia del público que admira su obra.

Hay todo tipo de público y de compradores de arte. Personas que compran por inversión, por gusto o por presumir ante sus amigos de poseer ciertas obras.
Todo esto es lícito y cada uno que lo haga con su dinero lo que quiera, no soy quien para criticar los actos de nadie.

Las transacciones artísticas son cada vez menos habituales, y una de las razones es el “precio” y la maldita crisis.
Esta última ha hecho disminuir el número de ventas con el consiguiente cierre de galerías y espacios donde los artistas presentaban su obra. Tristemente es así, pero no es solo la razón económica. La crisis también es de valores, cultural y de falta de educación.

Sí, el arte no es barato, soy el primero en reconocerlo, pero eso no quiere decir que sea caro, ni que sea inalcanzable. Cualquier persona con ciertos recursos, (fuera de la crisis actual y situaciones de necesidad) puede ir haciendo una pequeña colección de obra muy digna a precios muy razonables.
Afirmar si el arte es caro o no, es una postura cómoda, y en cierta medida por desconocimiento.

El gusto por el arte es muy personal.

Hay quien no adquiere obra para admirar en su casa, pero gasta parte de sus ahorros en visitar una exposición y está invirtiendo en arte, en cultura en definitiva.
Los hay que dicen que es caro, que es un engaño y que no sirve para nada.
Hay personas que gastan anualmente en asistir al fútbol verdaderas fortunas, que invierten en propiedades inmobiliarias, en juegos de ordenador o en móviles de última generación.
Hay personas que gastan en televisores de tamaños descomunales o en sofás de la mejor piel, que tapan con sábanas para no desgastarlos.
Hay personas que se hipotecan en coches de alta gama o en reorganizar su cuerpo mediante cirugía, en cámaras de fotos a las que no sacaran partido o en aparatos de gimnasia que nunca usarán.
Hay personas que invierten dinero en viajes, en vacaciones a paraísos caribeños, en vestidos que “lucirán” en un par de ocasiones o en aumentar su colección de zapatos.
Hay personas que dedican su tiempo libre en practicar deportes caros, en salir a tomar vinos o cenar en restaurantes.
Hay personas, afortunadamente, para todos los gustos, y todo es cuestión de preferencias.

Cada uno es libre de hacer con su dinero lo que le venga en gana, pero...
También existe la pintura, la escultura, la fotografía, el grabado, el dibujo, la cerámica, la arquitectura, el teatro, el cine, la danza, la ópera, la música, la artesanía, la literatura, el cómic. Existen tantas cosas...

¿Merece la pena conservarlo?
¿Qué estás dispuesto a pagar…?
 
 
 
 

 

viernes, 23 de noviembre de 2012

Materia, vacío, luz y sombra


Tan importante es el vacío en la escultura como el silencio en la música, la pausa o el descanso.
La escultura debe tener aire, tiene que respirar para tener vida.
El aire, o mejor dicho, el espacio que la rodea debe fluir, circular a su alrededor. Esto no significa que necesariamente tenga que ser abierta, ese aire que recorre sus contortos no tendría que tener freno, y si es así, este debería ayudar a su masa a generar un movimiento visual, ejercer un empuje y una fuerza que genere tensión.
Aun no teniendo una masa sólida, el espacio creado por la forma de la materia, tiene el mismo carácter que esta. El peso de estos vendrá dado por las características físicas de la materia que los rodea y el espacio donde se ubique la escultura. Así, un hueco dejado por un elemento como es la madera no tiene la misma lectura visual que uno dejado por acero, hormigón o piedra.
Observamos un pequeño cuadrado en blanco, que es rodeado por otro de mayor dimensión y de otro color, su dimensión visual cambia y su percepción lumínica varía. El pequeño cuadrado sigue igual, pero lo que le rodea le hace cambiar.
Aplicando esto a la escultura, vemos como el vacío puede ser tan importante como la materia.
Una escultura en bronce, acero o piedra se puede tocar, sentir su textura, su temperatura, podemos con nuestros dedos seguir sus contornos y apreciar su forma. Su espacio interior, su vacío, también forma parte del juego y nos invita a atravesarlo con las manos. Si se trata de una obra de gran formato, nos da la oportunidad de atravesarla y ser por unos momentos parte de ella.
Toda escultura, independientemente de su tamaño, proyecta una sombra, así, la base extiende los límites de la obra, que variarán dependiendo de la luz que recibe. Todo es importante, materia, vacío, luz y sombra.

El verdadero amante de la escultura necesita sentirla, pues esta te pide que sea tocada.

 Pero, ¿hasta que punto nos podemos permitir ese lujo? ¿Por qué nos llaman la atención cuando tocamos una escultura en ciertas galerías o museos?

Aquí, como todo en la vida, debemos aplicar el sentido común. No es lo mismo estar frente a una obra de acero o piedra, que ante una escultura de un material delicado. El respeto y el cuidado son primordiales. En mi caso, yo permito, incluso invito a los espectadores a tocar mi obra, cosa que agradece el público. Aunque he de decir que en alguna ocasión he tenido que llamar la atención a cierto tipo de personas que realmente no valoran lo que tienen frente a ellos. Tener que decir a un hombre hecho y derecho que no se acerque a tu escultura, y que por supuesto no la toque es muy delicado
Sí, la escultura se debe tocar, pero con ese respeto que comento. He visto con verdadero pavor acercarse a mi obra, a gente con un helado de cucurucho chorreando y a niños y a padres con una bolsa de patatas fritas o churros en sus manos grasientas.

Amigos, sentido común.

Por otro lado está la manera más clásica de exponer escultura. Peanas  generalmente blancas o de un tono neutro, que ayudan a mostrar la obra de pequeño y mediano formato. Estas y las que no tienen necesidad de accesorios para elevarlas del suelo, cuando son colocadas en una sala de exposiciones se enfrentan al tema de la iluminación. Todos sabemos que iluminar una pintura no tiene nada que ver, que iluminar una escultura, pero, ¿por qué se trata de iluminarlas igual? Si quedó claro que la sombra proyectada tiene importancia, ¿por qué anulamos esa posibilidad?
Rara vez nos encontramos con sombras de escultura en el suelo de una galería, y la verdad es que esta, bien proyectada, convierte a esa peana blanca en parte de la escultura. Así, una obra de cincuenta centímetros de alta, situada sobre una peana de un metro, aumenta de tamaño cien centímetros. Si sumamos a esto la sombra proyectada, sus dimensiones de ancho y largo aumentan aun más el volumen.
No se trata de aumentar un volumen porque sí. Se trata de integrar la escultura a un espacio, hacer que un elemento ajeno a la obra, como puede ser esa peana blanca, ayude al espectador a tener una buena visión de la misma.

Nada es absoluto y no todas las esculturas tienen esa posibilidad de proyectar sombras, a veces, tampoco es importante ni interesa. Por mi parte seguiré exponiendo con esas peanas blancas, e intentaré, siempre que los medios y la escultura me lo permita contar con más opciones...

viernes, 16 de noviembre de 2012

Aquellos maravillosos años


Como sabéis, en este blog hay un apartado en el que suelo incluir algunos videos musicales que a mí particularmente me gustan. Música que suelo escuchar de vez en cuando y que dependiendo de mi estado de ánimo me acompaña en las tareas cotidianas.

Desde que tengo uso de razón he escuchado en mi entorno todo tipo de música, sobre todo por la gran suerte de tener siete hermanos con gustos distintos. Sumado a esto, mis padres, familiares, familia política, amigos o el entorno donde me he movido han sido referentes en mis gustos musicales.
Como todo en la vida cambia y mis gustos no podían ser menos. Lo que me gustaba hace años ya no lo escucho, (esto no signifique que me dejara de gustar) y lo que hace tiempo no me imaginaba que escucharía, es música que va conmigo a todas partes.

Suelo escuchar todo tipo de música, no obstante he de reconocer que en estos momentos “el blues” lo tengo entre mis preferencias.
Hay temas que aunque los tenga en la memoria hace mucho tiempo que no los pongo en el viejo tocadiscos o en la pletina. A algunos esto les sonará a chino, pues son objetos casi de coleccionista. Tenía su encanto el ruidillo de los surcos del vinilo o el rebobinar las cintas de cassette con un “Bic”. Tampoco hace tanto tiempo.

Reorganizando cajones me he encontrado con esas cintas de cassette y algunos discos que pensaba perdidos. Música que escuchaba hace años y que me traen recuerdos de todo tipo.
Música que quiero compartir, y que gracias a internet está disponible para todo el mundo.

Os dejo unos enlaces de música de aquellos maravillosos años en los que bien por edad o por inconsciencia, la crisis no nos afectaba tanto.
Esta lista no tiene un orden de preferencia, simplemente ha salido así. Son buenas canciones que de vez en cuando me gusta volver a escuchar.

Joan Manuel Serrat / Romance de Curro el Palmo
Aguaviva / Poetas andaluces
Georges Moustaki / Ma Liberté
Joan Baez / Donna Donna

Cat Stevens / Oh Very Young
All Stewart / Year Of The Cat

The Beatles / Let it Be
Yes / Owner Of A Lonely Heart

Simon and Garfunkel / Sound of Silence
Rolling Stones / Angie
Lluis Llach // Que tinguem sort

 

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Hace ya un año

Hoy día 14 me disponía a colgar un post nuevo pero he decidido no hacerlo debido a la huelga general.
Como ya estaba metido en el blog y aprovechando que en estos días hará un año que estuve exponiendo en Bruselas en Capa Escultura, rescato de un periódico digital un breve resumen de lo que escribí acerca de la exposición. 

Imaginarme una masa sólida que juega con su entorno y acariciar el espacio dejando huella de ello es uno de mis objetivos a la hora de realizar una escultura.

Son años de trabajo en los que, a medida que voy creciendo, adquiriendo más conocimientos y experiencia, mi obra va evolucionando. Mi escultura actual e incluso la que está por nacer, tiene y tendrá manifiestas referencias de lo creado con anterioridad. Claro ejemplo de esto son las obras que presento en la Galería Capa Esculturas de Bruselas, una exposición en la que predomina el estudio del plano y el vacío. El material y el hueco generado son parte fundamental de un todo, el ojo recorre el contorno e invita al espectador a adentrarse en la obra. Los planos bidimensionales se convierten en espacios habitables, en entornos arquitectónicos o ambientes urbanos. Las esculturas de la exposición nos invitan a poseer un pedazo de plaza o calle en nuestro propio entorno. Ideo la escultura desde un punto de vista universal, absolutamente todo el contorno es fundamental, me imagino que estoy en su interior y observo de dentro a fuera, así es como concibo mi trabajo.

La concepción de las obras también cambia dependiendo del estado personal del autor. Unas ocasiones la escultura es contemplada hacia su contorno, otras veces es necesario poder “circular” por su interior y sentirse protegido.

En algunas esculturas plano y volumen se unen, generan unas piezas rotundas, equilibradas gracias a un punto de fuga que conecta en la base ambos conceptos. 

 


 



lunes, 5 de noviembre de 2012

Viajes II (Rodin)


Recientemente he pintado parte de mi casa, y como podréis comprender se pone “patas arriba”. Recoges trastos que considerabas perdidos, vacías librerías, estanterías y descuelgas cuadros. En definitiva, preparas las paredes para dar a tu casa un nuevo color.

Cuando uno tiene niños de corta edad las paredes se convierten en grandes lienzos para ellos, y las rozaduras y los “grafitis” hay que ocultarlos para dar un aspecto nuevo.

Con el rodillo en las manos vas ocultando el pasado de unos años y te vas dando cuenta de que tus hijos están creciendo. Se van haciendo más responsables, aunque a decir verdad te alegra que ya no usen la pared para sus juegos.

Un nuevo viaje comienza.
Tu casa “empapelada” te vuelve a recordar la obra de Christo, con sus monumentales montajes. Mientras vas pasando el rodillo cargado de pintura te imaginas los grandes frescos realizados en siglos pasados. La maestría de grandes autores que dejaron su impronta para nuestro regocijo.
Terminas de pintar y hay que organizar el caos que tienes ante tus ojos.
Las manchas provocadas por esos botes de pintura derramados crean un “Pollock” en tu pasillo, que rápidamente hace desaparecer la fregona. 
Esa parte de tu casa está limpia, no hay nada en el suelo y las paredes esperan acoger de nuevo esos cuadros que días antes descolgaste. Parece mentira, pero esas pinturas, dibujos, grabados y fotografías parecen otras. Lo ves todo más luminoso y recibes su agradecimiento obsequiándote con una nueva imagen, quizás una nueva lectura.
El pequeño viaje experimentado con tus libros resulta gratificante, y aunque tardes más de lo esperado en recolocarlos, merece la pena volverlos a abrir, a olerlos mientras disfrutas de imágenes de todo tipo.
Había olvidado lo importante que fue para mí leer y ojear ciertos libros. Conocer más profundamente a ciertos autores, saber de sus apasionadas vidas y entender el porqué de sus pinceladas. Es en ese momento, cuando me tropiezo con un libro de Rodin, y recuerdo un viaje a París en el que tuve la oportunidad de visitar su Museo.
Cuando haces un viaje corto y tienes tanto que ver, tienes que seleccionar tus prioridades, y así hice. Pude haber visto Los Inválidos u otros lugares de interés, pero mi pasión por la escultura no me permitió hacerlo, allí había algo que me atraía.
Entrar en aquel lugar y recorrer las salas es algo que hay que vivir. Te transportas a otra época y sientes la presencia del autor en su obra. Allí pasó gran parte de su vida, y allí nos dejó una gran lección materializada en ESCULTURA.
Paseas por el jardín, por sus dos plantas, cruzas la mirada con otros visitantes y te reconoces en ellos cuando les ves los ojos vidriosos. ¡Qué sensación! No solo me sucede a mí y la emoción es compartida. El idioma es universal y entiendes perfectamente lo que allí acontece. Un trabajo formidable en un estupendo entorno, ¿qué más se puede pedir?

Hablar de ciertas cosas que te superan, es muy complicado y es lo que me pasa en estos momentos, pues la obra de Rodin te deja sin palabras. No puedo decir una obra en concreto, ni un tema representado y no me quedo con la obra en conjunto. Me quedo con todo.
La tarde que pasé en ese lugar mágico es lo que tengo registrado en mi retina, y en ese registro guardo sobre todo las miradas de los visitantes, cómplices a veces, cuando tus manos se acercan y tocan las obras, cuando ellos miran hacia otro lado para posteriormente hacer lo mismo que tú.
¡Si! La escultura hay que tocarla, y si no te dejan, busca el momento si de verdad pide ser tocada, puesto que hay esculturas que si no se tocan es como si las vieras a medias. (Ya hablaremos de esto en otro momento).
Vuelvo a mis obligaciones, cierro el libro y lo coloco en su sitio, esperando abrir otro algún día, que me recuerde un futuro viaje.


 

martes, 30 de octubre de 2012

Summertime


Una buena novela o un libro de ensayo.

Una escultura o una pintura.

Un grabado o una fotografía.

Una obra de teatro o una buena película.

Un hermoso edificio o un elegante puente.

Una silla o un objeto inútil.

Una melodía o una ópera.

Una danza o una buena campaña publicitaria.

Un collage o un discurso.

Una imagen o buen diseño. 

Una poesía o una canción...

Podría hablar de la necesidad del artista en plasmar sus ideas e inquietudes.
 
Podría hablar de comunicar sensaciones, de enseñar al mundo lo bello, lo trágico o lo injusto.

Podría hablar de vanguardias, de modernidad y de lo clásico.

Podría hablar de valores, de recuerdos, de futuro y de lo inmediato.

Podría hablar de tantas cosas.

Pero…

¿Qué sentido tiene el arte sin espectador?
 
 
 
 
¿Os imaginais a Janis cantar sin público?

 

 

 

martes, 23 de octubre de 2012

Otro de concursos...


Hace unos días se dio a conocer el fallo del jurado en el XXXII Certamen Nacional de Pintura y Escultura Villa de Parla (Madrid), en el que obtuve el primer accésit en la modalidad de escultura.

El primer premio, perteneciente a Ana Olano, por cierto, compañera de galería en Capa Esculturas, era una buena escultura realizada en mármol. Una obra sencilla en sus líneas y formas, compleja en cuanto a ejecución, pues, expresar la sencillez siempre es más complicado. La obra ganadora es limpia y presenta un buen acabado, como otras obras de la autora. Tenéis oportunidad de ver parte de su obra a través de www.capaesculturas.com .

Por mi parte, mi resultado fue satisfactorio (aunque todos deseemos un primer premio), ya que según fuentes del Ayuntamiento se presentaron en total 213 obras entre pintura y escultura. Para la exposición seleccionaron 21 esculturas y 26 pinturas.

En cuanto a lo que más me interesa a mí, que es la escultura, vi en la inauguración de la exposición un buen nivel, con obras de muy diferentes materiales. Allí observé, como suele pasar a menudo, obras de autores conocidos, o mejor dicho, obra reconocible de autores, que aunque no conozca, coinciden con la mía en distintos concursos.  

Por otro lado, y como suele pasar habitualmente, surgen las típicas críticas en cuanto a los primeros premios. Que si tú obra es mejor, que siempre se lo llevan los mismos, que según estamos, vaya manera de despilfarrar dinero…

Como parte implicada en este caso, lo primero, ya que no lo he hecho anteriormente, quiero felicitar a Ana Olano por su primer premio. En segundo lugar, los comentarios sobre si mi obra merece o no ese accésit, o si merecía algo más, lo único que quiero decir, es que unas veces se gana y otras estás a punto de hacerlo, (pues, en ningún caso me considero perdedor). También, he de decir, que aunque todo el mundo tiene derecho a opinar, a veces es mejor no hacer cierto tipo de comentarios si se desconoce lo que se está tratando.
A mí no se me ocurre opinar, aunque tengo todo el derecho del mundo, sobre física cuántica, botánica, fútbol, el desarrollo embrionario del percebe... Sí, puedo expresar mis gustos o preferencias o inquietudes (como en este blog), pero no llego a más.

En cuanto a que los premios se lo llevan siempre los mismos, hay de todo “como en botica”, lo que si está claro, es que esto es un circuito en el que una serie de escultores nos movemos, y tristemente cada vez somos menos debido a lo que todos ya sabemos.

Por último me gustaría agradecer a todas las instituciones públicas y privadas el esfuerzo y el valor que tienen, al seguir convocando concursos de artes plásticas, pues sin estos, un sector importante de la sociedad acabará por desaparecer.

domingo, 21 de octubre de 2012

Sobre lo que es y no lo es


Wikipedia, define arte como “cualquier actividad o producto realizado por el ser humano con una finalidad estética o comunicativa, a través del cual se expresan ideas, emociones o, en general, una visión del mundo, mediante diversos recursos, como los plásticos, lingüísticos, sonoros o mixtos”…
La Real Academia Española de la Lengua lo define de una manera similar, comenzando como: “una manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros”.

Como podemos comprobar estas dos definiciones tienen varios conceptos que considero claves.

1º Finalidad estética.
2º Finalidad comunicativa.
3º Visión personal.
4º Visión desinteresada.
5º Expresión.

En cuanto a la finalidad estética, es evidente. El artista procura agradar al receptor de la obra, con un trabajo que no cause rechazo.  En ocasiones, ese afán comunicativo es el que provoca ese rechazo, generando así una obra, que aunque carezca de un gran valor estético no la resta importancia. Aquí, lo importante es el mensaje.

El arte, ¿tiene necesariamente que comunicar algo, aunque el receptor pueda, o sea incapaz de percibir ciertas sensaciones?

Una copia aunque sea buena, ¿es arte? ¿Es arte una serie de cuadros realizados en serie para comercializar en grandes superficies?

La finalidad estética o más bien decorativa, es la función de “estas maneras de trabajar el arte”, pero insisto, ¿son arte?
Pueden tener esa finalidad estética, comunicativa, personal, y son expresión de un artista, pues primero hubo un original, pero ¿son arte?
No hablo de la seriación (tradicional) en el arte en ámbitos como el grabado, la fotografía, la escultura, la litografía, etc. Me refiero a todas esas copias realizadas de forma exagerada, copias que, por otro lado hacen perder valor a un original inexistente.

Las Meninas de Velázquez son una verdadera obra de arte, pero sus reproducciones o copias no dejan de ser eso, reproducciones.
Me dirán que hay grandes pintores que son capaces de hacer una soberbia copia de este cuadro, capaces de hacer inapreciable al ojo humano la diferencia entre ambos, serán unos magníficos imitadores y tendrán una gran destreza con los materiales, pero el resultado ¿es arte? Si es así, por qué no tenemos esa consideración con una buena copia realizada de forma mecánica.
Aunque el último paso de esta, la realice una máquina, ha sido creada por el ser humano, y sus ordenes proceden de programas informáticos hechos por auténticos profesionales. 

Si se diera el caso que nos mostraran dos copias del mismo tamaño y con un resultado aparentemente igual ante nuestros ojos. ¿Cambiaría nuestra opinión, si descubrimos que una de ellas la hizo una máquina?
¿Por qué, si el resultado es el mismo? ¿Deja de ser una obra de arte, o realmente nunca lo fue, al igual que la otra?

Un informático tiene una manera de “mostrar” su destreza diferente a la de un pintor. Los dos estudiaron y trabajaron, y la experiencia hizo que desarrollaran unas buenas aptitudes para “crear esa copia”.
Estos trabajos desde mi punto de vista, son simplemente unas buenas copias, pero no arte. Carecen de la visión personal o intrínseca del original, y de la finalidad comunicativa del verdadero autor. No expresan sus inquietudes, su forma de entender, son en definitiva unas buenas máquinas.

Es la eterna cuestión, ¿qué es el arte? ¿Quién es el que decide? ¿Un botón es capaz de generar arte? ¿Hablamos de arte o mercancía? ¿Por qué se no se habla más, sobre lo que es y no lo es? Por otro lado, ¿es necesario hablar sobre ello?

 

 

sábado, 13 de octubre de 2012

Soy...


Desde que me levanto, soy consciente que mi existencia es absolutamente necesaria, sin mí la vida es imposible…

Soy capaz de transformarme según avanza el día. Me introduzco en innumerables lugares dándoles sentido…

Soy veloz, siempre me dirijo a un punto determinado, y en más de una ocasión trataron de atraparme…

He acompañado a artistas de todo tipo, y sin mí, estos no habrían sido lo que hoy son…

Me han utilizado, estudiado e investigado, y sé que puedo dar más de mí…

Soy guía de viajeros, he visitado territorios dónde el hombre aún no ha pisado…

Hoy llego y tus amigos te ven de diferente manera, mañana…

Soy símbolo, metáfora e imagen de muchos…

Vivo, enfermo y muero, y resucito con el nuevo día…

Jamás he caminado de manera torcida, pues siempre lo hago en línea recta…

Desean que esté presente, y gracias a mí distinguen formas, colores…

No tengo una imagen propia, pero todo lo que me rodea me pertenece…

Doy esperanza, confianza y seguridad, pero puedo dar miedo, angustia y desolación…

Tengo el poder de hacerte ver, de hacerte sentir, de dejarte ciego…

Transformo vidas, cambio realidades y corrijo errores…

Soy punto de referencia, horizonte y ocaso…

No necesito nada para viajar y soy vehículo de muchos…

Soy deseo, aurora, magia y alquimia…

Me muestro, enseño y censuro…

Soy reflejo, camino, eco y respuesta…

Soy, LA LUZ
 
 
 

miércoles, 10 de octubre de 2012

A través de medio milímetro


Un pliego de cartón rígido cortado en diferentes medidas formando un prisma, pintado absolutamente de negro mate y recortado en dos de sus lados. Estos huecos, cubiertos de papel de plata, agujereada por una diminuta broca. Un orificio que llamaremos estenopo, y que a través de él sucederá la magia.

Una caja de cartón y un objetivo, plasmar lo que en la antigüedad persiguieron muchos. Atrapar un momento, un instante de la vida en un soporte definitivo.
Aunque en el siglo IV antes de Cristo, Aristóteles conociera lo que más tarde se llamaría “cámara oscura”, que utilizaba para estudiar los eclipses solares, esta no fue usada con fines artísticos hasta llegar al siglo XVI. Durero, Leonardo y otros artistas del Renacimiento usaron esta “herramienta” para realizar dibujos, así como Vermeer o Canaletto en siglos posteriores.
Ya entrado el siglo XIX, y como consecuencia de que el hombre sentía la necesidad de fijar la imagen en un soporte sin necesidad de usar la mano, el segundo hijo de un abogado borgoñón, un clérigo (siendo costumbre en las familias acomodadas destinar al clero al segundón) que impartía clases de ciencias en el colegio de los Padres del Oratorio, dejó la congregación tras disolverse esta debido a la Revolución. Este, que cambió el hábito por el uniforme, ingresó en el ejército que años más tarde abandonaría para dedicarse a sus experimentos científicos.   
Nicéphore Niépce, que así se llamaba el sujeto, era un enamorado de las técnicas de impresión como el grabado y la litografía. A pesar del entusiasmo que ponía en ello, no era capaz de dibujar en condiciones, por lo que su hijo Isidore, que era un buen dibujante, le realizaba los dibujos, para que luego su padre los procesara.
Niépce, en compañía de su hermano Claude tuvieron la idea de aplicar las proyecciones de la cámara oscura a la piedra litográfica, y empezaron a estudiar esa posibilidad de registrar una imagen luminosa sobre otros soportes como el peltre, placas de estaño, papel o cristal.
El material tratado con cloruro de plata, mediante el ácido nítrico al exponerlo a la luz, dio como resultado las primeras imágenes plasmadas en un soporte con carácter definitivo.

Más adelante hablaré de la sociedad que fundaron Niépce y Daguerre y de otros pioneros como Talbot en este mundo tan fascinante. Por ahora me basta con este pequeño apunte de los inicios de la fotografía.

Esa caja fabricada de cartón, similar a la que hice hace unos veinticinco años cuando entré en la Escuela de Artes y Oficios, entró conmigo en aquella habitación con luz roja, la destapé y le metí un papel fotográfico. La cerré debidamente y salí al exterior a tomar una instantánea. El día era nublado y sobre las 11,45h de la mañana, la coloqué sobre un trípode, abrí una pestaña que hacía de obturador y dejé que penetrara la luz durante cinco minutos. Cinco minutos en los que mi cámara recibía información suficiente gracias al a luz. Transcurrido este tiempo cerré el obturador y me dirigí de nuevo al laboratorio. Una vez sacado el papel de mi cámara estenopéica lo metí en el revelador, y fui descubriendo como aparecía la imagen en negativo que había capturado. Esta imagen ya era mía, y tan sólo me quedaba positivarla.
Una vez fijada, lavada y seca volví a entrar en la habitación roja, y mediante contacto, (un papel en contacto con el otro), dejé que la luz actuara de nuevo. Esos seis segundos fueron suficientes para que la imagen obtenida en la calle pasara al papel virgen. Repetí la operación del revelado, esta vez con el papel recién impreso y apareció de nuevo la magia, a través de medio milímetro.


Cámara estenopéica//negativo -positivo
 

 

 

sábado, 6 de octubre de 2012

"MIXTO"


Hace unos años se presentó en mi taller un gran apasionado del cine a encargarme una escultura, para entregar a algún actor o actriz en un Festival de Cine en Formato Joven que él organizaba.

Este fue el primer contacto que tuve con Tony Romero, una de esas personas que cuando cruzas la mirada, enseguida te das cuenta que son buena gente.
He de reconocer que nuestros encuentros han sido escasos desde entonces, aunque siga su trayectoria profesional de forma habitual.
Tras varios cortometrajes documentales y de ficción, Tony Romero se embarca en un largometraje titulado “MIXTO”.

Un largometraje que cuenta la historia de dos parejas de diferente edad y posición social, pero con un denominador común; son parejas mixtas, parejas de diferentes nacionalidades, que viven en la ciudad castellana de Ávila.
“Mixto” es una obra que narra una historia contemporánea. A través de elementos dramáticos y giros inesperados, invita a la reflexión sobre circunstancias que rodean la realidad humana, dejando atrás el espectáculo y lo superficial para centrarse en las motivaciones de sus personajes.

                                                                                                          www.mixtofilm.com

 
El día 28 de Octubre a las 20.00h se estrena “Mixto”. Espero que tenga el éxito que merece su director, Tony Romero.

Suerte Tony…
 
 
 

 

martes, 2 de octubre de 2012

Veo...


Cuando miro algunas imágenes del pasado en los libros de historia del arte, de la fotografía o en internet, observo y veo…

Veo fotografías de muy diverso tipo, de temáticas muy opuestas, de autores distanciados en el tiempo y lugar de trabajo.

Veo, que gracias a estas personas hemos podido comprender parte de nuestro pasado, (esto siempre sucedió con el resto de las artes, la diferencia es que anteriormente, lo que veíamos, era una interpretación, que más o menos exacta, el autor dejaba reflejada en un lienzo, un pedazo de mármol, un grabado…).

Veo imágenes reales e inventadas.

Veo planteamientos diferentes, y veo.

Veo momentos de la historia reciente impactantes, tiernos y crueles.

Veo un cambio físico “real” en las personas, y soy capaz de ver su transformación, madurez y deterioro a través de sus ojos.

Veo cosas que ayer, con un simple vistazo no fui capaz de ver.

Veo la importancia de aquellas cosas que nuestros mayores no supieron o no pudieron ver.

Veo cosas que me hicieron creer y ahora descubro que son una gran mentira y creo, en cosas que nunca me parecieron ciertas.

Veo que gran parte de lo aparentemente nuevo ya estaba inventado.

Veo vanguardia, evolución y tradición.

Veo propaganda, drama social y momentos inolvidables.

Veo numerosas imágenes sin ningún valor artístico, pero con un gran valor histórico.

Veo el color cuando aún no se había inventado, y veo sombras en muchas fotografías.

Veo rostros de personas fallecidas hace más de cien años que siguen pidiendo ayuda.

Veo extraordinarios paisajes donde ahora solo hay asfalto, y grandes edificios donde hoy simplemente hay ruinas.

Veo sueños, esperanza y desolación.

Veo perspectiva donde no hay fugas.

Veo pequeños hombres disfrazados, hombres que nunca llegarán a ser…

Veo la decadencia del ser humano y el esplendor de un siglo.

Veo la magia de la fotografía, ¿tú qué ves?