Escultura, Arte y Música

Escultura, Arte y Música



viernes, 29 de junio de 2012

MIGUEL ÁNGEL


Hoy me he levantado con ganas de disfrutar la gran escultura. ESCULTURA en mayúsculas.
Os dejo unas imágenes de la obra de Miguel Ángel. En esta post, las palabras sobran.






lunes, 25 de junio de 2012

Preguntas II

Tras dos semanas en coma, el artista Norman Jacksey de cuarenta y nueve años, murió de una parada cardiaca, ayer a las 16,50h.
En una rueda de prensa, la dirección del centro, informó a los numerosos medios de comunicación que allí se congregaron, los detalles de su fallecimiento.
Jacksey comenzó su carrera artística cuando contaba con diecinueve años de edad en su localidad de natal.
Sus primeros años, después de su salida de la facultad de bellas artes, produjo numerosas obras que se expusieron en pequeñas galerías de arte y algún que otro centro cultural.
Su obra pasó desapercibida durante mucho tiempo.
A los cuarenta años, Norman sufrió un accidente doméstico que le produjo graves lesiones en su brazo izquierdo y en la cabeza.
Bastaron dos meses para que el artista, totalmente recuperado de su brazo,
se volviera a rencontrar con su estudio, en el que comenzó una nueva etapa artística.
Encontró una nueva forma de lenguaje hasta ahora desconocido, arte con una lectura universal, en el que el más neófito en arte entendía su significado.  Hasta ahora, podríamos considerar, la última tendencia artística. Obras, que la crítica calificó de sublime.
El arte de Norman Jacksey se internacionalizó de tal manera que fue conocido hasta en el último rincón del planeta.
Había nacido un nuevo hombre del renacimiento. Gran creador, excelente comunicador, y amable con las personas que se acercaban a él.
Ocho años de constante trabajo, a pesar de sus tremendos dolores de cabeza, secuela del accidente sufrido años anteriores.
Durante estos ocho años; Jacksey se desplazaba todos los meses al hospital para recibir un tratamiento experimental, antibióticos y sesiones de acupuntura para mitigarle el dolor.
Aun así, siguió desarrollando una fructífera carrera, creando y realizando conferencias por todo el mundo.
Con el tiempo sus dolores se le hicieron más insoportables, y paradójicamente, la calidad de su obra aumentaba. Los médicos no se explicaban como era capaz de aguantar esos dolores y seguir trabajando con esa constancia. El tratamiento que le proporcionaban no actuaba correctamente si el paciente no permanecía en reposo físico y mental.
Mientras su obra crecía, su vida se apagaba.
Numerosos especialistas le trataron, y ninguno supo realmente lo que sucedía en la cabeza de Jacksey. Temporalmente le aliviaban el dolor, siendo precisamente ese dolor tan terrible, el causante de su gran poder creativo.
En su primer ingreso largo en el hospital, los especialistas le aconsejaron dejar su actividad, pero el artista se negó rotundamente. Su cuerpo le pedía a gritos hacer caso a los médicos, pero su mente necesitaba seguir creando.
¿Hasta que punto merecía la pena?, pues los últimos años de su vida fueron los más felices.
El colectivo médico no podía permitir sufrir así a un ser humano, aunque por otro lado, ese sufrimiento estaba dando al mundo artístico algo sensacional.
Levemente recuperado, Norman Jacksey se marchó a una casa de campo alejado de su estudio. Necesitaba pensar, no se llevó más que lo necesario para pasar un par de semanas.
¿Los médicos actuaron bien al permitirle salir del centro hospitalario?

A los doce días, su hermano  (que era a su vez su representante en Europa), al no contestar sus llamadas, se presentó allí para comprobar que estaba bien.
La puerta del garaje estaba entreabierta y el coche en marcha, Ben Jacksey pensó en lo peor, y así fue, encontró a su hermano inconsciente dentro del coche. Una manguera que salía del tubo de escape, llegaba a una de las ventanillas medio sellada con trapos…

Dejó una carta dirigida a su hermano en la que decía:

“Querido hermano:

No sé si me equivoco, pero llega un momento que no puedo aguantar este insoportable dolor, y creo que ha llegado la hora de acabar con este sufrimiento.
Conseguí convivir con el dolor, sacar de él algo bueno, siempre busqué el lado positivo de las cosas, pero no puedo más.
No se si será un acto de cobardía. Lo que si te puedo decir, es que tengo miedo.
He sido feliz estos ocho años y he dado todo lo que tenía dentro.
Como sabes, después del accidente cambió mi vida y no quiero volver atrás, no soportaría dejar de crear, pero he pensado sobre esto en muchas ocasiones y no sé si mi obra es sincera. El golpe en la cabeza, los medicamentos, el tratamiento, y el dolor. ¿Soy yo realmente, el de estos últimos años?

Te pido perdón por tomar esta decisión.
Te quiere tu hermano Norman”


Nos dejó un gran artista y una gran persona, y su legado pasará a ser patrimonio de la humanidad.

¿Su obra, realmente fue fruto de un accidente, de la casualidad o de un insoportable sufrimiento físico?  

“Norman Jacksey nunca existió. Este relato es pura ficción, aunque, podemos encontrar similitudes en la vida de ciertos artistas presentes y pasados”...

martes, 19 de junio de 2012

Día europeo de la música


Hace unos días, en el lugar donde vivo se desarrolló El día europeo de la música. Un evento, que como suele ser habitual en estos momentos en los que los recortes económicos a la cultura, fue una asociación musical quien, una vez más lo organizó.
Multitud de músicos se concentraron en varios lugares de la ciudad. Música en sus diferentes vertientes, folk, coral, rock, clásica, jazz o percusión sonaron durante toda la jornada.
El público tuvo la oportunidad de escuchar música de forma totalmente gratuita.
Músicos que no cobraron absolutamente nada por mostrar sus habilidades musicales, y una asociación que con su esfuerzo nos regaló un buen día musical.
Asociaciones culturales son las que, en más de una ocasión se esfuerzan en poner su granito de arena para llenar este vacío cultural generado por recortes económicos o dejadez institucional.
Desde este blog quiero agradecer ese esfuerzo generoso a todas estas asociaciones, entes privados y particulares, puesto que gracias a ellos, la cultura sigue viva en nuestras ciudades.
Os muestro un video de una canción de un grupo de Ávila llamado Gotelé, que interpretó su música y algunas versiones de otros grupos.
La imagen y el sonido no son muy buenos, ya que está grabado con una pequeña cámara digital.




video

Gotelé


sábado, 16 de junio de 2012

Leonardo y la escultura

En su interesante Tratado de la Pintura, Leonardo Da Vinci habla sobre escultura, y sintiéndolo mucho, no puedo estar en absoluto de acuerdo con lo que dice. Son pensamientos realizados hace siglos, por lo que tampoco, considero, hay que darles mayor importancia, a pesar de que salieran de un Maestro.
Os dejo con un extracto de su Tratado en el que dice:

 “Puesto que no atiendo menos a la escultura que a la pintura, y alcanzo en una y otra el mismo grado, creo poder eludir toda grave acusación pronunciándome sobre la facultad de inventiva, la dificultad de ejecución y la perfección que revela cada una de ellas. En primer lugar la escultura está sometida a determinada luz que le viene de lo alto, mientras que la pintura trae consigo luz y sombra de todos lados; esta cuestión de luz y sombra es, pues, importante en la escultura. El escultor obtiene una y otra con la ayuda natural del relieve, que por sí solo las genera; el pintor, con la oportuna aplicación de su arte, las crea allí donde lo haría razonablemente la naturaleza. El escultor no puede diversificar los caracteres variados de los colores; el pintor dispone de todos los colores que desee. Las perspectivas de los escultores carecen de toda verdad; la del pintor alcanza a cien millas de distancia. La perspectiva aérea es ajena a la escultura, la cual no sabe figurar ni los cuerpos transparentes, ni los luminosos, ni las formas reflejadas, ni los cuerpos lúcidos -como los espejos y otros objetos brillantes similares, ni las nubes, ni la niebla, ni la oscuridad, ni otras muchísimas cosas que no mencionamos para no aburrir”.

“La escultura, con poco trabajo, muestra lo que en la pintura parece cosa de milagro: dar una apariencia palpable a objetos impalpables, relieve a lo que es plano, lejanía a lo que está cerca. En efecto, la pintura está ordenada de infinitas especulaciones que la escultura desconoce”.

“La escultura no es ciencia, sino arte muy mecánica. Produce con sudor y fatiga corporal para el operario. Bastan al escultor las simples medidas de los miembros y el conocimiento de los movimientos y actitudes, y ahí termina su dominio; mostrando al ojo cada objeto como es, sin provocar la admiración del espectador; mientras que la pintura la conquista, exhibiendo, a fuerza de ciencia, en una superficie plana, las vastísimas campiñas con sus lejanos horizontes”.

“Entre la pintura y la escultura no encuentro más que esta diferencia: que el escultor ejecuta sus obras con mayor fatiga de cuerpo que el pintor, y el pintor ejecuta las suyas con mayor fatiga de mente”.

“Así se demuestra que el escultor, a fuerza de brazo, va haciendo saltar a golpes en el bloque de mármol u otra piedra dura, materia de la obra que realiza, todo lo que excede a la figura encerrada en él. Su ejercicio, mecánico en alto grado, va frecuentemente acompañado de copioso sudor, que se mezcla con el polvo y se convierte en fango. Con el rostro enharinado como el de un panadero y todo él cuerpo cubierto de menudas escamas de mármol, diríase que le ha nevado encima. Su habitación, llena de fragmentos de piedra, es sucia y polvorienta. Todo lo contrario ocurre con el pintor -sólo hablamos, claro está, de pintores y escultores excelentes-. Bien vestido, cómodamente sentado frente a su obra, mueve sobre la tela su livianísimo pincel embebido en finos colores. Sus ropas son elegantes y a su gusto. Su habitación es limpia, y pinturas exquisitas le sirven de ornato. Se hace acompañar a veces de músicos y lectores, que hacen oír bellas y variadas producciones, las cuales -lejos de todo ruino de martillos o de cualquier otro bullicio- son escuchadas con deleite”.

“No hay comparación posible entre el ingenio, artificio y discurso de la pintura y los de la escultura. Para esta última, la perspectiva es resultado material y no artificial; no implicando, por consiguiente, ninguna dificultad”.

“Si el escultor hace notar su incapacidad de restablecer lo que haya quitado con exceso en alguna parte de su obra, cosa que el pintor puede hacer fácilmente, responderemos que si tal hizo fue por falta de entendimiento y maestría. Si sabe medir exactamente, no quitará lo que no debe; el error, pues, no ha de imputarse a la materia, sino al operario”.

“Pero ocupémonos tan sólo de los maestros, y no de los malgastadores de mármol”.

“Esos maestros no confían en el juicio de sus ojos, que siempre engaña, como lo comprobará quien se proponga dividir una línea en dos partes iguales sin más criterio que la vista: con mucha frecuencia el experimento le demostrará la equivocación de sus ojos. Y es porque siempre sospechan, que los buenos jueces temen siempre -al revés de lo que hacen los ignorantes-, y buscan su gobierno en el conocimiento de cada longitud, espesor y ancho; de ese modo no se exponen a aquel error sin remedio de quitar material con exceso”.

“Pero la pintura tiene maravillosos artificios y sutilísimas especulaciones, que faltan a la escultura, la cual es de muy menguado discurso”.

“Al escultor que afirma que su obra es más permanente que la de la pintura, basta responder que tal permanencia es virtud de la materia esculpida y no del escultor, el cual no debe atribuirse la gloria de dicha virtud, sino dejarla a la naturaleza, creadora de la materia”.

“La pintura es de más discurso mental y de mayor artificio y maravilla que la escultura, por cuanto la necesidad obliga la mente del pintor a transmutarse en la mente misma de la naturaleza, y a ser intérprete entre la naturaleza y el arte, comentando con aquélla las causas de sus figuraciones obedientes a sus leyes; y cómo las imágenes de los objetos que nos circundan concurren con los verdaderos simulacros a la pupila de nuestro ojo; y entre los objetos de igual tamaño, cuál parecerá mayor a la vista; y entre colores iguales, cuál se mostrará más o menos oscuro, más o menos claro; y entre las cosas colocadas a un mismo nivel bajo, cuál parecerá estar más o menos alta; y si a un mismo nivel alto, cuál más o menos alta; y en fin, de entre objetos iguales, colocados a diversas distancias, por qué unos se mostrarán menos aparentes que los otros”.

“Este arte contiene y encierra en sí todas las cosas visibles, lo cual no está al alcance de la pobre escultura. Ella puede representar los colores y las medias tintas y figurar los objetos transparentes, que el escultor reproducirá de la naturaleza sin ningún artificio; el pintor te mostrará la diversidad de las distancias, mediante la variación que sufren los colores por la interposición del aire entre los objetos y el ojo; y las nieblas a través de los cuales penetran con dificultad las imágenes de los objetos; y las lluvias, con las nubes y los montes y los valles tras de sí; y la polvareda que levantan los pies de los combatientes y que los cubren a ellos mismos; y las humaredas más o menos densas; y los peces que juguetean bajo la superficie del agua, y el fondo de ésta; y, sobre las limpias arenas del cauce de los ríos, guijarros pulidos de diversos colores, mezclados con hierbas ondulantes; y las estrellas de diferentes alturas sobre nosotros; y así, otros objetos innumerables, a los que no alcanza la escultura”.

“La escultura no tiene la belleza de los colores ni su perspectiva; no puede, como la pintura, poner en perspectiva y desdibujar los contornos de las cosas remotas, porque para la escultura los contornos de los objetos lejanos son tan determinados como los de los objetos próximos. No sabrá ocultar más los objetos remotos, mediante el aire interpuesto entre ellos y nuestro ojo, para que aparezcan velados, como las figuras que muestran la desnuda carne bajo los velos que las cubren. No podrán, en fin, representar menudos guijarros bajo la superficie de aguas transparentes”.  

Incluso los grandes, creo que a veces se equivocan…

martes, 12 de junio de 2012

Diferentes maneras...

Diferentes maneras de sentir, de expresar, de ver…

Arquitectura, pintura, escultura, fotografía, grabado, y ¿porqué no? música, danza, cine, teatro, poesía, novela…
De alguna manera, arte. Arte para un espectador, un receptor, que recibe unas sensaciones provocadas o construidas por un creador.
Creadores que han decidido hacer de su pasión su vida, han estudiado y se han formado para ejercer una profesión vocacional.
Su principal herramienta, la más segura, y a la vez la más frágil es su cerebro. Dependiendo de este, todo su éxito o fracaso.
Un creador, (me gusta más esta palabra que la de artista, puesto que hay más creadores que artistas, un artista necesariamente no tiene que ser creador, y un creador puede hacer cosas que no se consideren arte) idea y construye su obra en función de innumerables circunstancias, internas y externas. Circunstancias personales, dadas por su entorno como la familia, el barrio, la ciudad o el pueblo y el país donde habita.
Diferentes maneras de ver, de sentir, de expresar que tienen los creadores, y son recogidas por un público, que al igual que sucede con la percepción del creador de la obra, puede variar.
Una misma obra tiene infinitas interpretaciones, sensación de indiferencia, placer, excitación, admiración, apatía, relajación, calma, negación, estrés, rechazo, aburrimiento, melancolía, soledad, tensión, desasosiego, ansiedad, inquietud,  deseo, emoción, esperanza, impotencia, estimulo, satisfacción, asombro, éxtasis, sorpresa, ira, confusión, miedo, ternura, angustia, euforia, solidaridad, pena, desconcierto, rabia, plenitud, indignación, culpa, frustración, felicidad, hambre…
Diferentes sensaciones y lecturas para una misma obra, me llevan a unas dudas con respecto al arte. Realmente ¿Nuestra percepción del arte, es libre o sufre una manipulación externa? ¿Qué grado de importancia tiene nuestra memoria? ¿La mejor lectura del arte, la más acertada sería una lectura virginal como la de un niño, o incluso esta, está manipulada?  
Si una obra, en un momento de nuestra vida, nos provocó apatía o rechazo. ¿Cómo es posible que nos pueda producir esperanza en otras circunstancias?

El creador no siempre realiza su obra basándose en un concepto teórico o en una serie de razones profundas. Simplemente, el placer de jugar con los materiales o el espacio, es suficiente para hacer nacer una obra y no pretende que esta, tenga una lectura más allá de la puramente estética.
Aun así, en ocasiones el receptor busca significados ocultos o un sentido sobre lo que está observando. Esto, sin intervención del creador genera un dialogo, obra-receptor que enriquece lo que un día salió de un taller o estudio.

Nos encontramos frente a un cuadro con un fondo plano, monocromo, y sobre este, un pequeño gorrión, que no sobrepasa el 3% del total del cuadro. El pintor quería realizar, sin más, un gorrión con un fondo plano.
Algunas personas observaran el cuadro, como lo que es, un gorrión.
Otros por el contrario, sin analizar si el pequeño pájaro está soberbiamente pintado, encontraran en el lienzo la soledad del ser humano o la indefensión del mundo animal. Verán en el ojo del gorrión una mirada hacia su futuro incierto, como una metáfora sobre la vida, e incluso sentirán lástima porque el animal no puede volar…
Cualquier sensación anteriormente citada, podría producirnos este cuadro, si llegamos virginales a su lectura o si en nuestra memoria tenemos presentes, momentos anteriormente vividos.

¿Creadores, críticos y curadores son responsables de generar esa necesidad de comprender, que tienen algunos receptores de una obra para que guste?

Diferentes maneras de expresar, de ver, de sentir…

lunes, 4 de junio de 2012

Cronometrando el arte

Con el comienzo del buen tiempo en numerosas localidades españolas se pueden ver en distintos rincones de las mismas, pintores participando en esa actividad que han venido en denominar, “Concursos de pintura rápida”.
Cada vez son más las poblaciones que se suman a este tipo de concursos, y la participación de pintores va aumentando día a día.
Caballetes portátiles, mesas de campo, aparejos hechos para la ocasión, pinceles y pintura, están preparados, para que en un corto periodo de tiempo pongan su impronta en un soporte, que previamente la organización ha marcado.
En unas pocas horas el cuadro debe estar terminado para que el jurado calificador disponga un veredicto de la obra aún fresca.  
La estampa del lugar es atractiva, pues el ciudadano puede comprobar la pericia de los artistas ante el lienzo.
Existen auténticos concursantes profesionales, que semana a semana se desplazan de un lugar a otro para plasmar su trabajo, un lugar de encuentro entre compañeros y amigos, compartir experiencias, y por qué no, con un poco de suerte llevarse un “dinerito”
En un anterior post, comentaba el tiempo que se tardaba en realizar una obra.
Efectivamente, esas horas que estos participantes utilizan para realizar su obra no es el tiempo real, pues antes está su trayectoria y profesionalidad.
He visto el resultado de varios concursos de este tipo y hay cuadros verdaderamente buenos.
Lo que me ocurre, en lo más profundo de mi ser es algo extraño. Por un lado, valoro la pericia y la rapidez en plasmar un rincón de esa ciudad o paisaje. Por otro lado, todos sabemos que un cuadro se puede tardar en hacer unas horas o unos meses, pero hay algo que normalmente la obra de arte lleva intrínseca, como es ese halo de misterio o de secreto de autor, la intimidad del artista con su obra, la cocina del arte, algo mágico que se descubre al común de los mortales.
Nunca me gustó que se sacaran a la luz los trucos de magia, y mucho menos convertirlo en espectáculo.
Llega un momento en el que te planteas si lo que estás viendo es arte, estupendos pintores haciendo cuadros como máquinas o simplemente eso, un concurso más.
Con esto, no quiero en absoluto menospreciar el trabajo de algunos pintores, sé que parte de ellos se presentan a estos concursos simplemente para sacarse unos euros, siendo ellos conscientes de que lo que están haciendo no sea lo suyo.
No sé qué tendrán estas convocatorias, pues parece que crean adicción.
Me gusta que haya concursos, y estos pueden atraer más gente al mundo del arte al sacarlo a la calle, pero convertir el arte en un show no sé hasta que punto es recomendable.
Tiempo e intimidad es lo más preciado del artista, e imponerle unas horas para realizar su trabajo, considero que va en detrimento de la verdadera vocación artística.
A favor de estos concursos, también observo los nuevos valores que se acercan a la pintura, y la posibilidad por parte del público de adquirir un cuadro a un bajo precio.
¿Realmente esto último es bueno para los artistas?
No sé, debo estar equivocado, pues como decía antes, rara es la población que en sus fiestas o semana cultural no incluya en su programa este tipo de certámenes.
Quizá, un día sea yo mismo el que los defienda a capa y espada, aunque, nunca sabré si sucederá…