Escultura, Arte y Música

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martes, 1 de octubre de 2013

Tiempo


Si hay algo fundamental en el arte, es el tiempo.

Toda creación artística necesita un periodo en el que el autor trabaja con la herramienta más delicada. La mente.
Tras este espacio temporal la obra va creciendo esperando un proceso de maduración, y mientras esto sucede el autor necesita tiempo.

Tiempo para estar junto a la obra y en la soledad buscada encontrar respuestas.

Tiempo para esperar que el material te hable, y tiempo para poder continuar.

En ocasiones estas fases de la creación plástica se ven alteradas por diferentes circunstancias, pero no por ello debemos echarnos atrás.
Tiempos convulsos en los que ciertos sectores de la sociedad se ven perjudicados, son los causantes de cambios. Cambios, que por otro lado no vienen mal a la creación, desde un punto de vista conceptual.

Situaciones difíciles han sido la base del nacimiento de ciertas tendencias, aunque esto no signifique que sean todas estupendas.
Lo peor que le puede pasar a un creador plástico es que el tiempo sea una barrera.

Yo pido horas de cien minutos y días de treinta y seis horas cuando estoy en fase de creación, y reclamo minutos de doce segundos cuando espero.

Uno necesita tiempo para pensar y realizar su obra.

Uno debe administrar su tiempo, pero nunca, nunca debe haber un tiempo perdido.

En este sentido puede haber un “stand by” en el que un autor decida que es tiempo de madurar ideas, nuevos conceptos u otra forma de hacer, y este tiempo es importante, por tanto, el autor debe ser dueño de su tiempo.
Tiempos difíciles en el arte, o mejor dicho, en la creación artística, pues todo lo que un autor crea, evidentemente no es arte. Es precisamente el tiempo, el que decide lo que es arte.
A lo que hoy determinada crítica considera arte, mañana puede caer en el olvido, al igual que lo que ayer pasó desapercibido, hoy es calificado como arte.
Llevando este aspecto a lo musical, y por qué no decirlo, a algunos aspectos de las artes plásticas, la llamada Movida Madrileña generó numerosos grupos que en ese momento de los ochenta tuvieron un cierto éxito, incluso haciendo sombra a algunas, muy buenas formaciones que llevaban tiempo funcionando.
Hoy muchos de aquellos grupos han caído en el olvido, fueron simplemente una moda pasajera.
En los ochenta se creó, sí, pero siendo un tiempo fugaz para muchos.

Valorar el tiempo es imposible, al igual que valorar una obra, porque nadie puede valorar la vida.
Uno pone precio a una creación, pero al final está valorando tan solo una parte mínima de un esfuerzo físico y de unos materiales.
 
El tiempo sitúa a cada uno y a cada obra en su sitio.

El tiempo nunca acaba para una obra, mientras esta permanezca en la memoria.

Es el tiempo, el que administra los recuerdos…
 
 
 
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