Escultura, Arte y Música

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miércoles, 11 de septiembre de 2013

Los otros viajes...


Surge de una de una idea, de la experiencia o simplemente de un calentón.
Se desarrolla en un espacio privado para ser contemplada en un espacio diferente. Nace gracias al trabajo y al esfuerzo para comenzar un largo viaje.
Un viaje para asistir a un concurso en el que recorre cientos de kilómetros para ser evaluada por personas que la observan meticulosamente.

A veces es rechazada o no es comprendida, en ocasiones llama la atención y es valorada recibiendo alguna gratificación.
Sigue su camino buscando a alguien que la valore positivamente si es rechazada, si no es así, el viaje es el de otros cuando forma parte de una exposición.
Estos se desplazan a contemplarla y ella es ahora la que examina, la que oye, la que contempla, la que observa a quien la mira.

Una escultura en una sala de exposiciones, una galería, un museo o en un centro cultural es la que recibe. Ve los ojos de quien la mira y analiza a su dueño. Observa miradas de sorpresa, de rechazo o de indiferencia. Escucha todo tipo de comentarios y calla…

Si una obra fuera capaz de contar lo que vio o escuchó y se lo dijera a quien la creó, este ¿cambiaría su manera de hacer? ¿la obra entonces sería sincera? ¿de quién sería?

No se trata de las críticas o alabanzas públicas, ni lo que el propio autor recibe. Son los secretos que guardan sus obras los que deben permanecer, los comentarios sinceros y los ojos limpios de los observadores. Los mensajes…

Durante los doce años que he estado acudiendo a ferias de artesanía, he permanecido en mi stand durante horas. Tiempo en el que he visto pasar todo tipo de público, a veces, este no se percataba de mi presencia permitiéndome analizar lo que allí sucedía, siendo muy diferentes los comentarios y las miradas si yo estaba visible.

¿Qué comentarios son los que debe uno estudiar?

Es importante saber lo que opina la gente de tu obra, pero es el autor el que debe ser honesto con lo que hace, no prostituyendo su obra para un sector del público.
Si un autor basa su obra en lo que la mayor parte del público le pide ¿puede llegar a ser considerada arte, frente a la obra de un autor que no se basa en los comentarios o la crítica?

Una obra tras permanecer un tiempo en una exposición permanece paciente hasta que alguien decide adquirirla, y es entonces cuando llega a su destino.

Ahora la obra es adoptada, pues el dueño seguirá siendo siempre el autor que es quien la creó.

El viaje termina y vuelve a ser el viaje de los otros…

A veces el viaje comienza, convirtiéndose un mensaje en una botella…
 
 
 
 

 

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Inauguración 74 Exposición Internacional de Artes Plásticas de Valdepeñas


El pasado domingo día 1 de septiembre se inauguró la 74 Exposición Internacional de Artes Plásticas de Valdepeñas, exposición en la que tengo el gusto de participar y a la que asistí.

Una exposición, que a pesar de la crisis sigue adelante, en unos momentos en los que numerosos concursos y certámenes cierran sus convocatorias.

Os dejo con el video de la inauguración, que dice muchas cosas que estamos de acuerdo los que nos dedicamos a este mundillo.  



viernes, 30 de agosto de 2013

Un par de pátinas


Termina un verano seco, un verano en el que se puede contar con los dedos de la mano los días que ha llovido. Un ambiente realmente seco y caluroso que no ha sido favorable para una buena oxidación de la media docena de esculturas que he realizado estos dos últimos meses.

Cuando hago una escultura me gusta que sea el tiempo el que dé por finalizada la obra, dejando a las inclemencias meteorológicas que hagan su trabajo, que actúen en las obras lentamente, para que estas muestren su óptima oxidación.

Lamentablemente esto no ha podido ser, pues algunas de estas obras iban destinadas a concursos y la falta de tiempo me ha obligado a usar métodos más drásticos.

Cuando me veo obligado a usar ácidos corrosivos para una buena pátina en el metal, acelero el proceso de oxidación, consiguiendo unos resultados parecidos a la pátina del tiempo, aunque creo que no la supera.

En fin, me pongo a tratar el metal y el producto que tenía guardado en el taller no funciona como debiera, no sé si equivoqué las etiquetas del frasco o cual era el motivo, pero no conseguía el resultado que deseaba, así que me tocó volver a limpiar la escultura para empezar de nuevo.

Las prisas y el final de la entrega de una de las esculturas para un concurso se acercaba y opté por recurrir a una de las soluciones más sencillas, aunque no me convenza del todo.

Una vez limpia la escultura con ácido clorhídrico rebajado (salfumán o aguafuerte) dejé reposar la escultura, y al cabo de un rato la rocié con agua oxigenada rebajada con agua destilada y deje actuar, volviendo a rociar hasta conseguir el efecto que deseaba.

Una vez hecho esto la lavé a chorro con la manguera y la froté suavemente con un estropajo medio.

Este tipo de pátina es sencillo y rápido, y muy efectivo, sobre todo cuando el tiempo no acompaña, pues eres tú el que controla la tonalidad.

Si, un verano seco, muy seco, que para otra pátina me resultó bueno.

En esta ocasión tenía que oxidar una escultura en hierro con un aspecto verdoso, lo que no me ayuda cuando hay humedad en el ambiente.

Si el usar determinados ácidos como el clorhídrico, el nitrato de hierro, cloruro férrico o agua oxigenada me llevan al acero a un tono pardo oscuro, negruzco  o rojizo, el tratar el hierro con nitrato de cobre, me permite “engañar” al metal consiguiendo tonalidades verdes, más o menos oscuras dependiendo de las manos que dé o del calor que proporcione a la escultura.

Este tiempo seco es bueno porque mantiene el metal sin apenas humedad, lo que es importante, pues de no ser así, un cambio brusco de temperatura o humedad hace que se “caiga” el tono verde.

Habitualmente termino esta pátina aplicando un barniz de metales mate para hacer duradera la pátina.

Estas son dos de las técnicas oxidación que he realizado este verano, porque el tiempo, unas veces acompaña y otras no.