Wikipedia,
define arte como “cualquier actividad o producto realizado por el ser humano
con una finalidad estética o
comunicativa, a través del cual se expresan ideas, emociones o, en general, una visión del mundo, mediante diversos
recursos, como los plásticos, lingüísticos, sonoros o mixtos”…
La
Real Academia Española de la Lengua lo define de una manera similar, comenzando
como: “una manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa
una visión personal y desinteresada
que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o
sonoros”.
Como
podemos comprobar estas dos definiciones tienen varios conceptos que considero
claves.
1º
Finalidad estética.
2º
Finalidad comunicativa.
3º
Visión personal.
4º
Visión desinteresada.
5º
Expresión.
En
cuanto a la finalidad estética, es evidente. El artista procura agradar al
receptor de la obra, con un trabajo que no cause rechazo. En ocasiones, ese afán comunicativo es el que provoca
ese rechazo, generando así una obra, que aunque carezca de un gran valor
estético no la resta importancia. Aquí, lo importante es el mensaje.
El
arte, ¿tiene necesariamente que comunicar algo, aunque el receptor pueda, o sea
incapaz de percibir ciertas sensaciones?
Una
copia aunque sea buena, ¿es arte? ¿Es arte una serie de cuadros realizados en
serie para comercializar en grandes superficies?
La
finalidad estética o más bien decorativa, es la función de “estas maneras de
trabajar el arte”, pero insisto, ¿son arte?
Pueden
tener esa finalidad estética, comunicativa, personal, y son expresión de un
artista, pues primero hubo un original, pero ¿son arte?
No
hablo de la seriación (tradicional) en el arte en ámbitos como el grabado, la
fotografía, la escultura, la litografía, etc. Me refiero a todas esas copias
realizadas de forma exagerada, copias que, por otro lado hacen perder valor a
un original inexistente.
Las
Meninas de Velázquez son una verdadera obra de arte, pero sus reproducciones o
copias no dejan de ser eso, reproducciones.
Me
dirán que hay grandes pintores que son capaces de hacer una soberbia copia de
este cuadro, capaces de hacer inapreciable al ojo humano la diferencia entre
ambos, serán unos magníficos imitadores y tendrán una gran destreza con los
materiales, pero el resultado ¿es arte? Si es así, por qué no tenemos esa
consideración con una buena copia realizada de forma mecánica.
Aunque
el último paso de esta, la realice una máquina, ha sido creada por el ser
humano, y sus ordenes proceden de programas informáticos hechos por auténticos
profesionales.
Si
se diera el caso que nos mostraran dos copias del mismo tamaño y con un
resultado aparentemente igual ante nuestros ojos. ¿Cambiaría nuestra opinión,
si descubrimos que una de ellas la hizo una máquina?
¿Por
qué, si el resultado es el mismo? ¿Deja de ser una obra de arte, o realmente
nunca lo fue, al igual que la otra?
Un
informático tiene una manera de “mostrar” su destreza diferente a la de un
pintor. Los dos estudiaron y trabajaron, y la experiencia hizo que desarrollaran
unas buenas aptitudes para “crear esa copia”.
Estos
trabajos desde mi punto de vista, son simplemente unas buenas copias, pero no
arte. Carecen de la visión personal o intrínseca del original, y de la
finalidad comunicativa del verdadero autor. No expresan sus inquietudes, su
forma de entender, son en definitiva unas buenas máquinas.
Es
la eterna cuestión, ¿qué es el arte? ¿Quién es el que decide? ¿Un botón es capaz de generar arte? ¿Hablamos de arte o mercancía? ¿Por qué
se no se habla más, sobre lo que es y no
lo es? Por otro lado, ¿es necesario hablar sobre ello?